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Al cumplirse el centenario del nacimiento de Troilo, grandes músicos dan cuenta de su "romance" con el instrumento símbolo del tango

El bandoneón siempre está llegando

Algunos se "colaban" en los bailes del barrio para escuchar su particular sonido en las orquestas típicas. Señalan que es difícil de tocar porque cambia su tono al abrirse y cerrarse. Hay que cuidarlo de la humedad y ejecutarlo periódicamente para que no se arruine.

Se cumplirá en este 2014 el centenario del nacimiento de Aníbal Troilo, y con él, volverá a sonar el instrumento que supo interpretar como nadie: el bandoneón. Nacido en Europa, el "fueye" cruzó el océano y ancló en Buenos Aires para convertirse en símbolo de tango y arrabal; de noches de baile y copas; de alegrías y nostalgias.

Los mas grandes maestros le dieron un sonido único con calidad de exportación. Los que saben sostienen que su tonalidad no puede compararse con nada. Lo escucharon de chicos y quedaron enamorados para siempre, como con la primera novia.

"Mi afición al bandoneón viene de joven. Tenía 15 años y trabajaba abriendo la puerta de los taxis en el club "Flores que Surgen" en Floresta. Ahí me colaba y perdía en el escenario para ver las orquestas, charlar con los bandoneonistas. Así conocí el sonido único del fueye", recuerda a La Prensa Ernesto Baffa.

El bandoneonista tuvo el lujo de tocar con las más grandes orquestas y fue uno de los preferidos de "Pichuco". "Mi papá me compró el primer bandoneón. Salió 300 pesos y lo pagó en dos cuotas".

"Empecé a estudiar y después debuté con la orquesta de Héctor Stamponi. Estuve con los más grandes: Gobbi, Basso y Horacio Salgán, un tipo increíble. Hasta que entré a tocar con Troilo".
Sobre el encuentro con "Pichuco", Baffa recuerda: "Estaba con Salgán en Córdoba tocando cuando una noche se apareció Troilo. Interpretábamos Mala Junta y en el momento que lo vi mi mano empezó a temblar".

Luego de la función, Troilo habló con Salgán y le dijo: -"¿Ese es Federico? - No, es un pibe nuevo, Baffa", le contestó el director. "Charló conmigo y me aseguró: pibe, vos vas a venir a tocar conmigo. Unos meses después me llamó personalmente. Me hizo tocar adelante de la orquesta. Le di con todo y quedé".

Los años con Troilo dejaron un recuerdo imborrable en el gran bandoneonista. "Teníamos mucho trabajo con la orquesta en todos lados. Me acuerdo del Marabú, un lugar increíble. Esto lamentablemente se perdió".

Para Pichuco solo tiene palabras de agradecimiento. "Era único con el bandoneón, como compositor, como tipo. Era lo que se dice, una persona amorosa. Fui uno de los afortunados que tocó uno de sus cuatro bandoneones".

¿Por qué el sonido del bandoneón es único? "Mi señora fue concertista de piano. Yo estudié armonía y contrapunto, pero el bandoneón me enganchó mucho más. Y eso que es muy difícil de tocar", dice Baffa.

LOS SONIDOS

"Existe un sonido abriendo y otro cerrando el fuelle. En el piano uno toca la tecla blanca y tiene el mismo sonido. En el bandoneón no. No es lo mismo tocar una tecla al cerrar y abrir el fuelle. Esto lo hace un instrumento difícil y único a la vez".

Para Baffa "a una orquesta de tango sin bandoneón le falta todo". También sostiene que, tal como ocurre con un violín Stradivarius, nadie puede superar el sonido logrado con los bandoneones alemanes marca Alfred Arnold, conocidos como AA.

Según el bandoneonista, el instrumento se complementa muy bien con la guitarra y el bajo. "Con un piano solo es más difícil, le falta una base". A la hora de elegir un tango donde lucirse, se queda con Quejas de bandoneón, de Juan de Dios Filiberto, que tiene una recordada versión de Troilo.

Otro "maestro" del fuelle, Raúl Garello, señala que en su recorrida por varias partes del mundo tocando tango siempre el bandoneón ha llamado la atención por su sonido. "He conocido músicos, directores de música clásica que se han quedado fascinados".

"El bandoneón tiene un sonido muy fino, que seduce", completa el bandoneonista, quien al igual que Baffa entiende que la marca doble AA le ha dado un aporte muy importante para lograr este sonido particular, junto al talento de los músicos argentinos.

"Muchos se han preguntado el secreto de esta fábrica alemana que se perdió con la Segunda Guerra Mundial. Por eso seguimos tocando con instrumentos de la década del 10, del 20, el 30, después no se hicieron más".

Garello comenta que "el sonido se forma con el viento que pasa por una serie de lengüetas que silvan. Estas tienen unas varas de acero, y para muchos este acero le daba un sonido particular a los doble AA, de calidad y profundidad. Lo cierto es que no era nada especial, sino un acero común aparentemente. Así que este sonido especial es casi un misterio".

LOS TECLADOS

Garello, quien nació en Chacabuco, provincia de Buenos Aires, dice que escuchó el sonido del bandoneón a los 12 años y se enamoró de él. "Empecé a estudiar el instrumento en Chacabuco. Es un instrumento que se resiste a ser domado, no te la hace fácil".

Aprender a tocar el instrumento, cuenta el músico, es difícil porque se trata de aprender el sonido de cuatro teclados. "Son dos teclados de una manera cuando el fuelle se abre y dos de otra manera cuando se cierra", expresa.

Las primeras presentaciones las hizo en su Chacabuco natal, "en los bailes de campo que se hacían en las escuelas". A los 18 años, Garello viajó a la ciudad de Buenos Aires a estudiar Derecho.
"Pero el bandoneón pudo más y me volqué al tango", cuenta, quien en 1963 siendo muy joven entró en la orquesta de Troilo. "Me pude dar el gusto de ser su arreglador, como lo fueron Piazzolla y Julián Plaza".

Comenta el músico que Troilo tenía cuatro bandoneones, y tras su fallecimiento, su esposa Zita le regaló uno a él. Garello decidió donarlo a la Academia Nacional del Tango para su exhibición.

"Lo doné con la condición de que lo toquen cada quince o veinte días si no se arruina", dice Garello, quien cuenta que el instrumento es muy delicado y hay que tomar algunas medidas de cuidado.
"El bandoneón tiene cuatro mariposas que hay que ajustar cuando se va a tocar y aflojar al guardarlo para que no se doble. También hay que cuidarlo de la humedad".

"No hay dudas de que en la orquesta es el instrumento más representativo. Uno piensa en tango y piensa en bandoneón", dice sin titubear, en tanto, Oscar del Priore. El conductor, periodista e investigador del 2x4 señala que es "un misterio como se incorpora al tango".

"Lo traen los inmigrantes hacia el 1900 y toma más protagonismo que otros instrumentos. Se adaptó al sonido sentimental del tango", comenta el escritor, quien recuerda que hasta Carlos Gardel sabía de la importancia de tener un bandoneón en la orquesta.

"Cuando Gardel llega a Europa pide que le armen una orquesta con varios bandoneones. En realidad no había bandoneonistas, y ponen músicos que en realidad hacen la pantomima pero no lo tocaban. Es que Gardel sabía que parte del show que se esperaba en Europa era ver bandoneones".

De los grandes bandoneonistas Del Priore nombra a Osvaldo Ruggiero, Pedro Laurenz, y por supuesto, Anibal Troilo. "Su incursión fue fundamental, creó una escuela, de hecho a muchos músicos se los denominó "troileanos". También menciona a Astor Piazzolla, Néstor Marconi y Raúl Garello.
De los tangos preferidos, donde el bandoneón es protagonista, Del Priore elige "Responso" de Troilo. "Es un himno", concluye.