Dos recientes investigaciones internacionales revelan que el tiempo que una persona padece depresión modifica significativamente la conectividad de su cerebro. Frente a esto, un innovador ensayo con ‘neurofeedback’ demostró que es posible "entrenar" la actividad neuronal para frenar la rumiación de pensamientos negativos, abriendo la puerta a tratamientos personalizados que ataquen los síntomas desde su origen.