Se agrandó Chacarita
El baúl de los recuerdos. Con un fútbol de galera y bastón, el Funebrero goleó 4-1 a River en la final del Metropolitano de 1969 y se alzó con su único título profesional. Se trataba de un equipo humilde que desplegaba un juego de una gran riqueza técnica.
¡Chacarita campeón! ¡Y qué campeón! En 1969 todos miraban con asombro a ese Funebrero que jugaba bárbaro, siempre respetando el sagrado ideal de cuidar la pelota, de darle el destino más perfecto posible y de atacar sin pausa. En el torneo Metropolitano consiguió su único título profesional con una contundente y lujosa victoria por 4-1 sobre River en la final. Fue el merecido premio para un Chaca que en tiempos de amarretismo futbolero decidió seguir la receta más simple para alcanzar el éxito: jugar mejor que el resto.
Desde que en 1967 había gambeteado con lo justo el descenso, Chacarita fue edificando una línea de juego con identidad propia. El DT Argentino Geronazzo, un tacticista a ultranza, optó por agregarle fantasía a su propuesta. El resultado fue un equipo con libertad para mover la pelota de un lado a otro hasta encontrar un flanco débil en las defensas contrarias, con jugadores de gran habilidad e inteligencia y, especialmente, con la humildad necesaria para aunar esfuerzos en pos del bien general. No tenía estrellas, sino once compañeros que se ayudaban mutuamente para brillar en conjunto. Sí, tal vez los aplausos se los llevaba Angel Marcos, el habilidoso capitán y puntero derecho, pero la fortaleza de Chaca era el equipo. No era una frase hecha, sino una palpable realidad.
Geronazzo se fue en 1969 y tomó las riendas Federico Pizarro, quien había vestido la camiseta tricolor entre 1947 y 1954. Manteniendo los preceptos impuestos por su antecesor, logró que Chacarita se destacara nítidamente en el Metropolitano. Igualó en puntos con Boca el primer lugar de su zona, pero quedó segundo por diferencia de gol. Por ciertos contrapuntos con la comisión directiva, el técnico dejó su puesto y llegó Víctor Rodríguez para conducir al Funebrero en las semifinales y la final. La primera de esas instancias se superó con un apretado 1-0 sobre Racing y entonces sólo quedaba por delante la oportunidad histórica de ser campeón en un duelo decisivo contra River.
Casi 65 mil personas cubrieron las tribunas del Cilindro de Avellaneda ese 6 de julio de 1969. Los millonarios buscaban interrumpir una sequía que ya llevaba 12 años. Chacarita, en cambio, salió a la cancha libre de presiones, con la única intención de jugar. Y desde que el árbitro Roberto Barreiro ordenó el puntapié inicial, todo fue del Funebrero. Se apoderó de la pelota y manejó los tiempos del partido. Fue el auténtico dueño de la final. Y se puso muy temprano en ventaja cuando un centro de Marcos le abrió paso a la media vuelta goleadora del Tanque Horacio Neumann.
Los de Núñez, a las órdenes de Angel Labruna, igualaron un rato después luego en una jugada que nació en un error de Marcos y continuó con otro de Jorge Gómez. El 1-1 fue obra de Juan Carlos Trebucq. El tanto despertó a River, que emparejó las acciones pero que empezó a derrumbarse cuando el mediocampista Eduardo Dreyer se ganó la expulsión por una infracción sobre el delantero Rodolfo Orife. Marcos dio otra muestra de su incontenible habilidad y volvió a juntarse con Neumann, cuyo fulminante remate venció la resistencia del arquero Hugo Carballo.
El segundo tiempo fue un monólogo tricolor. Marcos tomó la pelota en la mitad de la cancha y empezó a dejar rivales en el camino. Antes de depositarla en el fondo del arco le tiró un caño al Zurdo Miguel Angel López, como si el golazo necesitara tamaño toque de distinción. El Tano Franco Frassoldatti marcó el cuarto tanto cuando faltaba más de media hora para el pitazo final.
Chaca siguió dominando a su antojo, con Juan Carlos Puntorero reteniendo la pelota a voluntad, ayudado por Leonardo Recúpero y Raúl Poncio, el más defensivo de un mediocampo siempre dispuesto a jugar. Atrás contaba con el respaldo que brindaba un arquero seguro como Eliseo Petrocelli y una defensa confiable liderada por Angel Hugo Bargas, con un firme Abel Pérez y laterales difíciles de pasar y peligrosos en la proyección como el Nene Gómez y Frassoldatti. Y, por si fuera poco, poseía una delantera mortífera con la magia y los goles de Marcos, el valioso aporte de Orife y la potencia del Tanque Neumann. Ellos lograron que Chacarita se agrandara como nunca y quedara en la memoria para siempre.
LA SINTESIS
Chacarita 4 - River 1
Chacarita: Eliseo Jorge Petrocelli; Jorge Gómez, Abel Pérez, Angel Hugo Bargas, Franco Frassoldatti; Leonardo Recúpero, Raúl Alberto Poncio, Juan Carlos Puntorero; Angel Marcos, Rodolfo Orife, Horacio Neumann. DT: Víctor Rodríguez.
River: Hugo Carballo; Roberto Ferreiro, Miguel Angel López, Juan Carlos Guzmán, Abel Vieytez; Eduardo Dreyer, Jorge Recio, Roberto Gutiérrez; Juan Carlos Trebucq, Daniel Onega, Oscar Mas. DT: Angel Labruna.
Incidencias
Primer tiempo: 12m gol de Neumann (CH); 18m gol de Trebucq (R); 30m expulsado Dreyer (R); 37m gol de Neumann (CH). Segundo tiempo: 2m gol de Marcos (CH); 11m gol de Frassoldatti (CH).
Cancha: Racing. Arbitro: Roberto Barreiro. Fecha: 6 de julio de 1969.