¿Qué es la salud cerebral y por qué ocuparse de ella?
Con el objetivo de concientizar sobre la importancia de cuidar el cerebro, la American Heart Association ofrece pautas para prevenir el deterioro cognitivo a medida que el impacto de la enfermedad de Alzheimer, la demencia y otras afecciones neurológicas aumenta en todo el mundo.
La probabilidad de deterioro cognitivo y enfermedades cerebrales aumenta con la edad, por lo que, a medida que los avances médicos y otros factores ayudan a que la población mundial viva más tiempo, la prevalencia de enfermedades cerebrales, incluida la demencia, está aumentando.
Según la Actualización de Estadísticas de Enfermedades Cardíacas y Ataques o Derrames Cerebrales de 2025 de la American Heart Association (la Asociación Americana del Corazón), casi 56 millones de personas en todo el mundo viven con enfermedad de Alzheimer y otras demencias.
Se estima que la prevalencia de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias entre la población aumentará más del doble.
Los expertos afirman que casi la mitad de los factores de riesgo de las enfermedades cerebrales son modificables; y que la salud cerebral se puede mejorar a través de una dieta saludable, ejercicio y control de la presión arterial, entre otros factores de riesgo que también están relacionados con las enfermedades cardiovasculares.
El cerebro adulto promedio pesa solo alrededor de 1,300 kg, pero es uno de los órganos más complejos y vitales del cuerpo humano. La cognición a menudo disminuye y nuestros cerebros se vuelven propensos a las enfermedades a medida que envejecemos, por lo que, a medida que los avances médicos y otros factores ayudan a que la población mundial viva más tiempo, la prevalencia de enfermedades cerebrales, incluida la demencia, está aumentando.
Sin embargo, mantener el cerebro sano puede ser más fácil de lo que la gente cree con algunos consejos útiles de la American Heart Association.
La salud cerebral óptima incluye la capacidad funcional de realizar todas las diversas tareas de las que es responsable el cerebro, incluido pensar, moverse y sentir. Muchos factores de riesgo modificables de pérdida cognitiva, como una dieta poco saludable y un estilo de vida sedentario, se desarrollan ya en la infancia y la adolescencia. A medida que envejecemos, nuestra capacidad de recordar, resolver problemas, pensar y comunicarnos disminuye.
FACTORES DE RIESGO
“Ahora sabemos que muchos de los mismos factores de riesgo de salud que causan enfermedades cardíacas y ataques o derrames cerebrales también contribuyen a un deterioro de la salud cerebral general”, dijo Mitchell S. V. Elkind, director científico clínico de la American Heart Association.
“Al igual que ocurre con las enfermedades cardíacas y los derrames cerebrales, la mayoría de las enfermedades cerebrales se pueden prevenir. Sin embargo, la combinación del envejecimiento de la población y los aumentos sustanciales previstos en la presión arterial alta, la obesidad y la diabetes probablemente conduzcan a un crecimiento sin precedentes en muchos tipos de enfermedades cerebrales”, añadió.
Según los datos publicados en las Estadísticas sobre enfermedades cardíacas y derrames cerebrales (ataques cerebrales) de 2025 elaborada por la American Heat Asociation:
*La enfermedad de Alzheimer es la séptima causa principal de muerte y la principal causa de muerte entre todos los trastornos neurológicos, incluido el derrame cerebral.
*Se estima que la prevalencia se duplicará y alcanzará los 13.9 millones de estadounidenses en 2060.
También se informó en la actualización estadística que:
*A nivel mundial, casi 57 millones de personas tenían enfermedad de Alzheimer y otras demencias en 2021, un aumento del 45 % desde 2010 y un aumento del 160 % en los últimos 30 años (1990-2021). A modo de comparación, la prevalencia de enfermedades cardiovasculares aumentó un 33 % en la última década y un 111 % en los últimos 30 años.
*El aumento de muertes globales por enfermedad de Alzheimer y otras demencias está superando al de enfermedades cardiovasculares aún más: las muertes por demencia aumentaron casi un 195 % desde 1990, en comparación con un aumento del 57 % en las muertes cardiovasculares durante ese mismo período.
*Se estima que el gasto sanitario en demencia aumentó más del doble, pasando de $38.600 millones en 1996 a $79.200 millones en 2016. El gasto en demencias estuvo entre los 10 mayores costos de atención médica en los Estados Unidos en 2016.
“La carga de trastornos cerebrales es alta. La demencia como causa de muerte está creciendo más rápido que cualquier otra enfermedad, incluida la enfermedad cardíaca, la principal causa de muerte en todo el mundo. Paradójicamente, a medida que mejoramos el tratamiento de otras enfermedades, como las enfermedades cardíacas, los derrames cerebrales y el cáncer, la demencia como causa de muerte aumenta”, dijo Elkind. “Utilizando muchas de las mismas herramientas e información que nos han ayudado a abordar con éxito los factores de riesgo cardiovascular y reducir la carga de enfermedades cardíacas durante las últimas décadas, deberíamos poder hacer lo mismo con los trastornos cerebrales y promover la salud cerebral”, prosiguió.
8 PASOS ESENCIALES
Elkind dijo que seguir el programa “Los Ocho Pasos Esenciales Para Mi Salud” de la American Heart Association puede ser tan beneficioso para la salud del cerebro como para la salud del corazón. Estos incluyen cuatro comportamientos de salud y cuatro factores de salud identificados como medidas clave para mejorar y mantener la salud cardiovascular.
1 Comportamientos de salud: Mejore la alimentación. Busque un patrón general de alimentación saludable que incluya alimentos integrales, muchas frutas y verduras, proteínas magras, frutos secos, semillas y cocine con aceites como el de oliva y el de canola.
2 Comportamientos de salud: Sea más activo. Los adultos deben realizar 2 horas y media de actividad física moderada o 75 minutos de actividad física vigorosa por semana. Los niños deben tener 60 minutos todos los días, incluidos los juegos y las actividades estructuradas.
3 Comportamientos de salud: Dejar el tabaco. El uso de productos de administración de nicotina inhalada, que incluye cigarrillos tradicionales, cigarrillos electrónicos y vapeo, es la causa principal de muerte prevenible, incluye aproximadamente un tercio de todas las muertes por enfermedades cardíacas. Se estima que aproximadamente el 40% de los niños de entre 3 y 11 años están expuestos al humo ambiental de tabaco.
4 Comportamientos de salud: Consiga un sueño saludable. La mayoría de los adultos necesitan dormir entre 7 y 9 horas por noche. Los niños requieren más: Entre 10 y 16 horas para personas de 5 años o menos, incluidas las siestas; entre 9 y 12 horas para personas de 6 a 12 años y entre 8 y 10 horas para personas de 13 a 18 años. El sueño adecuado promueve la curación, mejora la función cerebral y reduce el riesgo de enfermedades crónicas.
5 Factores de salud: Controlar el peso. Alcanzar y mantener un peso saludable tiene muchos beneficios. El índice de masa corporal, un valor numérico de su peso en relación con su altura, es un indicador útil. El IMC óptimo es inferior a 25, pero si este se encuentra en menos de 18.5 se considera bajo peso. Puede calcularlo en línea o consultar a un profesional de la salud.
6 Factores de salud: Controle el colesterol. Los niveles altos de colesterol no HDL o “malo” pueden provocar enfermedades cardíacas. Su profesional de la salud puede considerar el colesterol no HDL como el número preferido que monitorear, en lugar del colesterol total, ya que se puede medir sin ayuno de antemano y se calcula de manera confiable entre todas las personas.
7 Factores de salud: Controlar el azúcar en sangre. La mayoría de los alimentos que comemos se convierten en glucosa (o glucemia) que nuestro organismo utiliza como energía. Con el tiempo, los niveles elevados de glucemia pueden dañar el corazón, los riñones, los ojos y los nervios. Como parte de las pruebas, el monitoreo de la hemoglobina A1c puede reflejar mejor el control a largo plazo en personas con diabetes o prediabetes.
8 Factores de salud: Controle la presión arterial. Mantener su presión arterial dentro de los rangos aceptables puede mantenerlo más saludable por más tiempo. Los niveles inferiores a 120/80 mm Hg son óptimos. La presión arterial alta se define como una presión sistólica de 130 a 139 mm Hg (el número superior en una lectura) o una presión diastólica de 80 a 89 mm Hg (número inferior).
“La American Heart Association está comprometida con el avance de la neurociencia a través de investigaciones innovadoras que ayudarán a los científicos a arrojar nueva luz sobre las causas y los factores que contribuyen al deterioro cognitivo y la demencia, particularmente en lo que se relaciona con la salud cardíaca y vascular”, afirmó Elkind. “Además, podemos ayudar a las personas y a las comunidades a pensar en la salud cerebral no solo en términos de ausencia de enfermedad, sino también de una manera más positiva. Podemos analizar cómo optimizamos la función cerebral para incluir rasgos cognitivos positivos como la creatividad, la adaptabilidad, la resiliencia, la empatía y otros”, agregó.
El experto aseguró que el creciente costo de la mala salud cerebral, tanto en vidas como en términos económicos, hace que el compromiso continuo de la Asociación para comprender mejor el envejecimiento del cerebro y la relación entre la salud vascular, la salud cerebral y el bienestar general sea aún más imprescindible.
“Cuando se pregunta a las personas qué problemas de salud temen más a medida que envejecen, la demencia encabeza la lista, superando incluso al cáncer, las enfermedades cardíacas y los derrames cerebrales”, subrayó Elkind, para luego añadir: “Es fundamental que, como sociedad y como individuos, comprendamos y hagamos los cambios necesarios para mejorar los resultados de salud de las enfermedades cerebrales y, lo que es más importante, prevenirlas desde el principio”.