Proa­

POR TOMAS I. GONZALEZ PONDAL­

­

Si quieres surcar el mar no puedes renegar del choque,­

ni de las inmersiones, ni de las tormentas, ni de los peligros.­

A babor o a estribor sabes que navegas como proa rompiente,­

y estés a la luz o en la oscuridad­

debes apuntar al puerto como flecha que va al blanco.­

No descanses en el mar, solo el puerto es casa de regocijo.­

Con el mar te batirás a duelo,­

y si algún tiempo encallaste a causa de las sirenas, levántate.­

Conoces la fuerza de la Estrella que guía:­

sea Ella tu constante dirección.­

No temas al poder del caprichoso rayo,­

ni te amedrentes ante la furia de los rugientes truenos.­

No recibiste diseño para la exhibición­

ni te cuadra ser artefacto para la vidriera del siglo.­

Llevas tu rosa en el pecho y ella es primavera eterna,­

sus espinas te hacen más inteligente, su perfume te alegra la vida.­

Recibirás el golpe, una y otra vez,­

porque ese es el destino de la proa.­