Mozart y Mahler por la Estable

La Orquesta del Teatro Colón en el teatro Coliseo.


Orquesta Estable del Teatro Colón. Concierto con obras de W. Mozart y Gustav Mahler. Dirección: Stefano Ranzani. El sábado 29 de marzo en el teatro Coliseo.


 

Luego de su labor realizada en las funciones de la ‘Aída’ verdiana con motivo de la inauguración de la temporada lírica, en que cumple su centésimo aniversario, la Orquesta Estable del Teatro Colón reapareció en el escenario del teatro Coliseo.

Y lo hizo para un concierto dirigido por el propio director del estreno de temporada, el maestro italiano Stefano Ranzani, oriundo de Milán, que tuviéramos varias veces en el repertorio operístico y poseedor de una amplia trayectoria en escenarios como la Scala de Milán, el Met neoyorquino y otros grandes europeos.

Ranzani, quien fuera en sus años de formación asistente del recordado maestro Gavazzeni y dedicado fundamentalmente al repertorio lírico italiano como parte esencial de su trayectoria, asumió en esta ocasión un compromiso de concierto, que también pudo revalidar sus méritos, sobre todo en una festejada segunda parte del programa.

Porque en ese momento, antes de iniciarla, la gentileza de un miembro de la orquesta le facilitó la batuta que usó Arturo Toscanini, existente en el Museo del Colón, como homenaje (lo cual motivó el aplauso prolongado y palabras de agradecimiento). Ranzani ejecutó con brío y mucha eficiencia la Sinfonía Nº 1 en Re mayor ‘Titán’ de Gustav Mahler, compuesta sobre el tema del romántico alemán Jean Paul y estrenada en 1888 cuando el músico contaba veintiocho años.

Sobre todo se advirtió el énfasis y la garra puesta en juego por el director invitado y porque, también por la gran partitura con motivo de la mencionada obra sinfónica, la orquesta completa ocupaba toda la campana acústica del teatro Coliseo, cuya amplia platea, con renovadas butacas de tapizado rojo, hizo volver al recuerdo de su importante aporte concertístico de algunos años atrás.

 

UN RETO

En la primera parte, en cambio, el concierto estuvo dedicado a la Sinfonía Nº 40 en Sol menor K.550, del genio de Salzburgo, Wolfgang Amadeus Mozart, cuya admirable producción está situada en la triada final de sus composiciones sinfónicas.

Y de alguna manera puede decirse que es esta sinfonía mozartiana una de las más difíciles de interpretar por su momento vital de componerla el talentoso autor, tornándola emotiva, dolorosa y hasta patética. “Una obra romántica en sentimiento aunque todavía clásica en la forma”, como escribió alguna vez Kurt Pahlen; Aunque la versión escuchada no ahondó tanto en esos conceptos siendo, eso sí, muy digna como ejecución.

Con ese final lucido, como hemos comentado, afrontando la muy conocida y siempre impactante Sinfonía Nº 1 ‘Titán’ de Mahler, consiguieron el maestro Ranzani y sus subordinados una justa y merecida ovación en este programa de celebraciones de los cien años del organismo.

Calificación: Muy bueno