Mitos y utopías en la economía argentina

Un recorrido de 12 puntos para desmitificar algunas fantasías económicas o bien confirmar ideas y conceptos. Desde el rol del FMI, pasando por la apertura económica y el sacrificio de dólares, hasta la relevancia de la presión impositiva o la actualidad del mercado interno.

Por Fernando Miguel Salon

A través de los tiempos la economía argentina se ha visto envuelta en mitos y utopías que se han arraigado en los gobiernos y en la gente. Algunos han sido sembrados por ideologías y otros por la propia conducta económica orientada al corto plazo, a la ganancia rápida aunque luego sea difusa o conlleve a consecuencias negativas.

Usaremos las definiciones de la Real Academia Española para identificar una docena de los principales mitos y utopías pasados y presentes: mito es una narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Es una historia ficticia que encarna algún aspecto de la condición humana. Es una persona o cosa rodeada de extraordinaria admiración y estima, o a la cual se le atribuyen cualidades o excelencias que no tiene.

Utopía es un plan, proyecto, doctrina o sistemas ideales que parecen de muy difícil realización. Es una representación imaginativa de una sociedad futura de características favorecedoras del bien humano.

 

1- El FMI es un organismo imperialista manejado por Estados Unidos: Falso.

La estructura de decisión es a través del Comité Ejecutivo, que toma decisiones basadas en el consenso, pero a veces realiza votaciones formales. Los votos de cada miembro son iguales a la suma de sus votos básicos (distribuidos equitativamente entre todos los miembros) y los votos basados en cuotas, de modo que la cuota de un miembro determina su poder de voto. Estados Unidos sólo tiene el 16,49% y el puesto de Director está vacante.

El restante 83,51% de los votos es de otros países, de los cuales hay bloques que sumados tienen más peso que Estados Unidos, por ejemplo la Unión Europea. Por eso el FMI no tiene normalmente Directores Ejecutivos estadounidenses (a diferencia del Banco Mundial), y su política no ha sido diferente según sean los gobiernos estadounidenses republicanos o demócratas, y los gobiernos argentinos sean amigos o no de Estados Unidos.

Esta creencia nos fue inculcada desde la izquierda y sobrevive hasta la actualidad, mostrando al FMI como un monstruo y olvidándose que sólo presta dinero a quien se lo pide. El FMI hace auto evaluaciones de sus propias decisiones, por ejemplo una relativa a la participación

del Fondo en la crisis Argentina del 2001, y otras.

Su objetivo es obtener lecciones aprendidas de éxitos y de fracasos. En consecuencia, no tiene sentido intentar triangular decisiones o influencias fuera del esquema institucional descripto, lo cual sería un mito.

 

2- El préstamo que se está pidiendo actualmente al FMI no integrara la deuda externa: Falso.

Todo préstamo genera deuda. El resto es contabilidad interna del país. Hoy la deuda externa es de u$s 280.000 millones aproximadamente y con un nuevo préstamo nos endeudaríamos aún más sin sentido ni aplicación productiva de los fondos.

El verdadero motivo de pedir más y más dinero prestado ya lo hemos dicho: venderle dólares al público si el cepo es abolido. Como resultado, saldrá dinero del FMI y llegará a la Argentina para que a través del BCRA se le venda a la gente para que lo guarde en las cajas de seguridad o lo transfiera al exterior, como es costumbre.

Si eso sucede significaría no haber aprendido de los errores del pasado. No hay información de que ese dinero se planee utilizar para incrementar el PBI nacional. Es sólo para venderlo y esconderlo cuando se levante el cepo. En consecuencia, es un mito el no incremento de la deuda y la necesidad real de contar con fondos frescos.

 

3- La enorme deuda externa se utilizó para bien del país en infraestructura, energía, desarrollo, educación, justicia y similares: Falso.

Nadie sabe hoy adonde están tales u$s 280.000 millones. Pero algo hay concreto: coinciden casi al centavo con los u$s 276.571 millones en inversión externa y cajas de seguridad de argentinos que informa el Indec.

Adicionalmente, esa acumulación de dólares crece actualmente a razón de u$s 4.649 millones por trimestre (3er.trimestre 2024, Indec), cepo mediante. Nada ha cambiado. Es un mito que no se fugan dólares y que se necesita de inversión externa. El dinero está dentro del país, bien guardado.

 

4- El gobierno presta atención al costo por turismo emisivo: Falso.

Con el dólar planchado, la anulación del impuesto PAIS, y un cepo que no funciona como se pretendía, el BCRA ha vendido dólares a 14 millones de argentinos en 2024 (Indec) para que sean gastados en el exterior en viajes, a costa de las reservas. Por eso las reservas del BCRA hace casi un año que no crecen. A fin de febrero 2025 eran u$s 28.117 millones, igual que en marzo 2024. Las exportaciones subieron, pero las importaciones y el turismo emisivo crecieron desproporcionadamente.

El enorme e insustentable gasto en turismo al exterior ha consumido los u$s 40.000 millones recibidos del FMI durante el gobierno de Macri a razón de u$s 10.000

millones por año. Actualmente esas cifras son mayores (u$s 15.000 millones en 2024), y destruyen las reservas del BCRA, pero no se escucha que alguien diga algo (excepto la Fundación Mediterránea: “El turismo en Argentina enfrenta un desbalance sin precedentes: en enero el turismo emisivo creció 73% mientras el receptivo cayó 20%”).

En enero 2025 han salido casi 2.000.000 de argentinos, más otros 600.000 por viajes de compras a países limítrofes. Si se me permite un exabrupto y un ejercicio teórico sucedería algo así: con Ezeiza cerrado por 4 años las reservas y la estabilidad volverían a ser muy sólidas (u$s 15.000 millones x 4 años = u$s 60.000 millones), sin prestamos del FMI y sin problemas macro-financieros.

Argentina es un país con bolsillos pequeños (pocas reservas) pero las mismas se gastan paseando por el mundo con dólares prestados. Con los números de turismo emisivo de los últimos 12 meses ya se ha gastado casi todo lo recaudado por el blanqueo. Es utópico y fantasioso promover el despilfarro en las condiciones financieras argentinas.

Para corregir esto sólo hace falta gravar impositivamente la compra de dólares para fines no productivos (turismo

al exterior, colchón-cajas de seguridad, y tarjeta). Adicionalmente, es curioso que el gobierno no haya notado que restableciendo el impuesto PAIS o similar podría pagar la deuda a los jubilados.

 

5- El mercado interno se ha recuperado: Falso.

Lo que se ha incrementado son las importaciones en general, y las compras por courier en particular en detrimento de las compras normales en industria y comercio argentinos. Se van los dólares, no se crea trabajo argentino ni hay motivación para emprender industria local. O sea, bienes importados y gastos online para algunos, y miseria para muchos. La proyección de esto no es buena.

En un mundo con discusiones de protección arancelaria y subsidios, Argentina facilita la importación de todo sin rédito suficiente para pagar el gasto estatal normal ni para defender la industria local y las exportaciones con valor agregado, las cuales crecieron en un porcentaje mucho menor (enero 2025: Importaciones +25,6%; exportaciones +9,1% interanual). Por ahora es otro mito.

 

6- La Argentina va hacia un sistema de multi-monedas: Falso.

La economía siempre será en la moneda legal y que puede ser administrada por la política monetaria nacional, como en todos los países. Que se pague en otra moneda implica algo bueno y algo malo. Bueno, si esos dólares ya estaban en cajas de seguridad y salieron de ellas para circular. Malo, si esos dólares son vendidos por el BCRA actualmente, lo cual reduce reservas. Esto último es solo una triangulación: BCRA > público consumidor > comercios (o Amazon, o turismo emisivo).

Otro riesgo grande es el descalce de monedas en los préstamos bancarios en dólares a clientes cuyos ingresos son en pesos. Puede suceder un desastre tal como ocurrió en tiempos de Duhalde. Muchos de esos préstamos están alentados por el carry trade o bicicleta financiera basada en el desfasaje entre tasa de interés en pesos y tasa de devaluación prometida, que genera ganancias especulativas que destruyen las finanzas del tesoro nacional y la credibilidad del país.

La economía multimonetaria es una utopía. Ningún país la tiene. El cambio de monedas se hace a través de los mercados regulados y los bancos centrales. Lo demás es jugar a que pagamos con dólares, que fuimos a comprar el BCRA con pesos. Mito.

 

7- No hay emisión monetaria: Falso.

Según el BCRA la base monetaria creció de $9.698.733 millones en enero 2024 a $30.282.166 en febrero 2025, o sea 312%, y ese porcentaje supera enormemente al precio casi estático del dólar que fue de $851 y $1.093 en las mismas fechas, incrementando sólo 28%.

Por eso se han pagado incrementos salariales mayores a la inflación, por eso hay compra de dólares billete, muchos viajes, y muchísimas compras en el exterior. Esto tendrá un costo de ajuste más temprano que tarde. Hay demasiados pesos haciendo presión en la economía (confirmando de hecho que es la moneda nacional), que irán a comprar productos “en oferta”, como el dólar si se levanta el cepo, y si no se levanta también a través de los mecanismos actuales de MEP y CCL. Es otro mito.

 

8- La tablita cambiaria actual (crawling peg) tiene un ratio de devaluación normal, y es una herramienta clave para bajar la inflación a largo plazo: Falso.

Sólo con comparar la devaluación incluida en la tablita contra el crecimiento de la base monetaria en pesos se verá la brecha. Esa brecha a favor de los pesos es la que ira desesperadamente a comprar dólares si el cepo se levanta, repito intencionalmente. Por eso hay tanto interés en obtener el nuevo préstamo del FMI.

Eso el FMI lo sabe, y esperemos que no lo permita. Sin cepo al billete, el público volverá a sacar dólares de las reservas del BCRA para guardarlos en cajas de seguridad, como es tradición.

Claro que la tablita ha servido para bajar la inflación en corto plazo -tema urgente- pero no puede ser eterna, pues genera inflación reprimida o pospuesta, y explotara como lo hizo en el pasado. Quizá no sucedería así en otro país, pero la mentalidad dolarizadora de Argentina

garantiza que suceda. Crudo, pero realista. La tablita es una utopía.

 

9- El país cambió: Falso.

Lo que cambió fue el gobierno, y en varias cosas positivas como la reducción del gasto público, pero no los 47 millones de argentinos. Recordemos que hay muchas brechas, sean económicas, políticas, culturales, y varias más. Cada sector sigue peleando por una tajada mayor, sea justo o injusto. Los países no cambian en el corto plazo. La gente tampoco. Las conductas económicas siguen siendo las mismas.

La credibilidad sigue siendo un tema por resolver. La especulación también. El cambio real se verá en el futuro, a

mediano y largo plazo. Mientras tanto, que el país cambio 180 grados es una utopía.

 

10- Miremos al exterior para resolver los problemas argentinos: Falso.

En los medios se leen más asuntos extranjeros que argentinos. Y para peor, muchísimas de las notas y noticias

están erradas en gran parte, principalmente las relativas a Estados Unidos que están plagadas de opiniones personales con falta de conocimiento de fondo.

Desde que asumió Trump (sin contar el lamentable episodio Trump-Vance vs. Zelensky) hay medios que han mencionado a Trump 32 veces en una misma edición, y ninguna vez a las provincias argentinas.

Eso no solucionará los problemas de Argentina, sino que crea la sensación mítica de estar viendo una película de otra gente, otro país, otro caso, otra realidad, otros problemas no argentinos y otras soluciones no aplicables en Argentina. Es pura distracción de la realidad nacional. Es inútil para Argentina.

Cuando el 80% o 90% de los temas a leer y analizar en los medios sean relativos a Argentina (integra, productiva, emprendedora, nacional, segura, en

crecimiento) estaremos en la buena senda. Si no, será solo show-off, vanidad, y utopía, mientras casi nadie mira hacia el interior del país. Tampoco hacen falta tantos viajes presidenciales al exterior, pues hay mucho trabajo para hacer aquí, que nadie de afuera hará.

 

11- ¡Importemos todo! ¡Eso es apertura al mundo!: Falso.

Apertura internacional es lograr confianza para inversiones a largo plazo, infraestructura, incremento de exportaciones con ingreso de divisas, desarrollo tecnológico, e influencia global. Es absolutamente errado pensar que importar sin aranceles o con unos muy bajos todo tipo de cosas inútiles al país (no orientadas al crecimiento del PBI) y poder comprar online es apertura internacional.

Es lo contrario, pues los demás ganan ventas y Argentina paga con sus pequeñas reservas. No sabemos cuántas Pymes y comercios minoristas estarán quebrando con la importación indiscriminada. Eso sí, compramos importado y luego nos quejamos de que no hay trabajo en Argentina. Hipocresía. Que Argentina viva en un mundo importado es pura utopía y también algo mítico. No se crecerá así. No ayuda al país ni a la gente.

 

12- La presión impositiva es muy grande: Falso.

Tanto los impuestos corporativos como a las ganancias individuales son mayores en muchos otros países (toda Europa, Canadá, Japón, Brasil, etc.) según los casos individuales. Lo que es grande es el llamado costo argentino incluyendo salarios, leyes laborales e industria del juicio, transporte de mercaderías caro e ineficiente, casi el doble de días feriados que en los países desarrollados, falta de infraestructura, evasión impositiva, costos financieros, etc.

Bajar impuestos es bueno siempre que haya recaudación suficiente para pagar los gastos del Estado y la necesaria infraestructura que no es cubierta por inversores particulares. Por ejemplo, cada verano nos quejamos de cortes de electricidad, pero nadie hace obras de infraestructura para aumentar la capacidad de producción eléctrica.

Sin impuestos, nunca se harán dichas obras. ¿Cómo le podemos pedir a inversores extranjeros que vengan si no hay electricidad para sus proyectos? Mito.

Esta docena de mitos y utopías (o cosas irreales si el lector prefiere) deben corregirse, empezando por la concientización y las acciones concretas. Si no, no habrá cambio real, profundo y duradero en Argentina.