La gesta de Malvinas: ¡Viva la Patria!
Sr. director:
Como dije alguna vez, la gesta de Malvinas, más allá de sus errores y frustraciones, que por cierto fueron muchas, unió al pueblo argentino en un solo pensamiento y sentimiento común: ¡Viva la patria!
¡Qué la sangre derramada por nuestros soldados, sin distinción de rangos, de clases, de credos y de banderías políticas, sepa cerrar “la triste grieta” de nuestras divisiones y desencuentros para marchar todos juntos como hermanos por una empresa o causa común!
¡Estoy seguro que podemos hacerlo…!
Porque todavía hoy, escondido y latente en el corazón doliente de cada argentino, -harto de frustraciones y de fracasos-, subsiste ese sentimiento de patriotismo y de hermandad que vivimos con Malvinas...
Como si recuperáramos la conciencia de que somos todos hijos de un mismo pueblo, como si necesitáramos para enderezar nuestra inteligencia y nuestro corazón y poder marchar juntos, una empresa o una causa grande y justa donde volcar nuestra generosidad y olvidarnos alguna vez de nosotros mismos.
¡Bendecido sea cada pedazo de nuestro suelo argentino, cada gota de agua fresca que corre rauda y joven por sus serpenteantes ríos y por sus caudalosos mares, por cada una de sus montañas y de sus lagos, por cada uno de sus horizontes infinitos, gozados en la inmensidad de sus campos y en el color dorado de sus trigos!
¡Bendecido sea, cada rincón argentino, donde un ciudadano de ley, levante los ojos al cielo y de gracias a Dios por haber aquí nacido, en esta Patria grande en que vivimos!
Por estas y otras mil razones, podemos hoy proclamar todos juntos al mundo con mi amigo el poeta, Juan Luis Gallardo, que nos mira desde el cielo, en qué consiste ser argentino.
Ser argentino, amigos, es algo que acontece
es algo que se aprende y después no se olvida,
es un temple del ánimo y una emoción que crece,
es una decisión vigilante y dormida.
Es advertir de pronto nuestra alma conmovida
al oír un galope que la tarde estremece
o al aspirar un aroma de tierra humedecida
o al ver una bandera que en el aire se mece.
Ser argentino, amigos, consiste, me parece,
en sentirse partícipe de una guerra perdida
y pese a la derrota mantenerse en sus trece.
Es conservar girones de gloria compartida
y es saber que algún día, si el motivo se ofrece
deberemos jugarnos, sobriamente la vida.
Juan Luis Gallardo, Ser argentino.
Juan Marcos Pueyrredon