La fantasía de volver a empezar
Ana María Orozco protagoniza ‘El árbol más hermoso del mundo’. La actriz colombiana de ‘Betty, la fea’ engalana con su presencia la escena ‘off’ porteña junto a su pareja, el exministro peruano Salvador del Solar.
Arriba del escenario del Teatro Moscú, Ana María Orozco es una mujer imprudente, lanzada, verborrágica. Pero abajo, sentada en una de las sillas de la sala del barrio de Villa Crespo, se muestra completamente diferente. Habla pausado, piensa ante cada una de las respuestas y su perfil siempre se mantiene muy bajo, a pesar de ser una actriz que trascendió las fronteras de su Colombia natal con su recordada interpretación de ‘Betty, la fea’.
Instalada en Buenos Aires desde hace más de dos décadas, donde vive con sus hijas de quince y veinte años, la actriz estrenó hace algunos días ‘El árbol más hermoso del mundo’, de Francisco Lumerman, junto a Salvador del Solar, actor y exministro de Cultura peruano, quien es además su pareja fuera de la ficción. La obra estará en cartel hasta el domingo 23, con funciones los martes, sábados y domingos. En abril saldrán de gira por Perú y en mayo regresarían a la cartelera porteña.
PERDERSE
-¿Qué nos puede contar sobre ‘El árbol más hermoso del mundo’?
-Para mí es un encuentro entre dos extraños y ese encuentro lo que hace es sacar su vulnerabilidad, su humanidad, y se ve cómo los modifica. Terminan abriéndose ante un desconocido, pero porque hay una libertad. Cuando alguien no conoce tu historia personal, tu pasado, ni sabe nada de ti no te puede juzgar. Esa idea nos parecía muy interesante, aparte de la de poner tu vida en paréntesis un momento. En el caso de mi personaje, un poco lo decide o llega a ese momento, y el de Salva está en eso desde hace un tiempo ya. Siento que se tocan varias capas, porque está lo que aparenta estar pasando y en realidad vamos descubriendo en la obra que hay más, existe un trasfondo y algo que revela mucho de esa vulnerabilidad de cada uno.
-¿Cómo define a esta mujer?
-Está atravesando un momento en el que decide aventurarse, pero creo que ella de por sí, más allá de dejarse llevar por ese impulso que tiene, es una mujer valiente porque está encarando algo que viene sintiendo y que, a veces, no nos lo permitimos en la vida. También tiene humor, es divertida, pero a través de su humor ella tapa un poco lo que está sintiendo. Es una manera de salirse por la tangente.
-¿Cómo le resulta trabajar con su pareja sobre el escenario?
-Súper bien, ya hemos trabajado juntos antes y nos encanta, porque además somos muy afines en cuanto a nuestra búsqueda artística y estética. La verdad es que nos complementamos muy bien. Todo surgió muy orgánicamente, eso es lo bonito.
-¿Le pasó alguna vez de sentirse agobiada y necesitar perderse como le ocurre a su personaje?
-Creo que a todos nos ha pasado. Ella pasa por cosas que de verdad la agobian, como le puede pasar a cualquier mujer que a veces no tienes una cosa tan puntual, pero existe algo que está gestándose de la vida, algo de los duelos y de lo que vivimos todos.
‘El árbol más hermoso del mundo’ continúa en cartel hasta el 23 de este mes.
REGRESAR A BETTY
De chica, Ana María Orozco quería estudiar Bellas Artes, dibujar y pintar. Después pensó en hacer danza. Pero, teniendo un padre actor (Luis Fernando Orozco), ella y sus hermanas comenzaron a trabajar en el espectáculo desde niñas. “La actuación me fue llevando. Empecé a actuar muy jovencita y, bueno, llegó ‘Betty...’, pero son cosas que una no planea, suceden”.
-Pocos artistas tienen la posibilidad de regresar a un personaje más de veinte años después. ¿Cómo lo vivió?
-Es algo que se ha estado dando de volver a hacer grandes éxitos. En nuestro caso ha sido muy bonito y de alguna manera, paulatino, porque en 2017 nos juntamos todo el elenco a hacer una obra de teatro que se llamó ‘Betty, en teatro’, como si fuera un capítulo. Ahí giramos un poco por Colombia y por Centroamérica. Fue un gran reencuentro y nos sentimos todos cómodos, felices. Y el año pasado volvimos con la serie de Prime Video, y la verdad es que ha sido algo muy lindo para todos. Yo me he sentido muy cómoda, quiero mucho al personaje. Me parece hermoso volver veinte años después porque ya ha pasado un tiempo, hay más que contar, ya Betty está en otra edad y yo también; entonces eso me parece mucho más interesante que si hubiéramos hecho algo más pegado al primer momento.
-¿Siente que en estos veinte años hubo cambios en los estándares de belleza?
-Sí, ha habido cambios, pero igual sigue siendo un tema a tratar. Es algo que nos sigue interpelando, que tenemos que seguir cuestionando porque si bien se hablan muchas cosas y las mujeres hemos ganado un montón de libertad y de terreno en muchos aspectos, también siento que no. Lo veo por mis hijas, en las redes, lo que están viendo y consumiendo permanentemente del estándar de belleza, de cómo se tienen que maquillar o peinar. Seguimos cayendo en lo mismo, entonces es difícil salir de ahí. De cualquier modo, sí creo que podemos hablar de muchas cosas que antes no y eso ya es un paso enorme. Todavía siento que falta, pero estamos ahí, como en la bisagra. La idea con ‘Betty…’ no era entrar con ese tema directamente porque es una comedia, pero sí tratar de ser conscientes del contexto actual, de respetar lo que está pasando y sí me ha interesado con mi personaje que Betty tenga una búsqueda también respecto de la edad que tiene, cómo se siente, quién ha sido, quién quiere ser y cómo la abordamos ahora en esta serie, donde ella trata de volver a su esencia.
-¿Qué fue lo más difícil de ser Betty?
-Nada. Betty realmente es un personaje que disfruté muchísimo. Nos reíamos, todo fluía, había mucha química entre los compañeros, mucha camaradería. Era un placer estar con ellos en el set.