LO QUE NOS DEJA EL AÑO QUE SE VA

Grandes momentos de música clásica

En el Colón hubo veladas memorables con el Festival Barenboim y las visitas del pianista húngaro András Schiff, la mezzo Dennis Graves y agrupaciones como la admirada Orchestre National du Capitole de Toulouse.

Hacer un balance de la temporada de conciertos 2017 supone también hacer un paneo por las entidades que los propiciaron. Que sostuvieron y mantuvieron la llama encendida de la música clásica en una temporada variada, atractiva, y con buenos y fructíferos resultados en muchas ocasiones.

En el teatro Colón trascurrieron muchas veladas dignas de recuerdo para este año que finaliza. En su ciclo de diecisiete conciertos anuales, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, cuyo titular es el maestro mexicano Enrique Arturo Diemecke, produjo algunas sesiones de memorables perfiles, como la del debut local de la notable soprano alemana Diana Damrau, juntamente con su esposo el barítono francés Nicolás Testé. También algunos programas de gran aliento como la Novena Sinfonía de Gustav Mahler, con solistas vocales y coro, y otros variopintos con diversas batutas e instrumentistas invitados.
Por cierto que una nueva edición, la cuarta este año, del Festival Barenboim concitó gran parte de la atención de los melómanos, en una nueva reedición del dúo de pianos entre Daniel Barenboim y Martha Argerich, que esta vez entregaron un programa dedicado a Claude Debussy que nucleó nuevamente público fervoroso por ambos tecladistas.
La pianista intervino a su vez en el concierto para piano, trompeta y orquesta Nø1 en Do menor, de Dmitri Shostakovich, con la West-East Divan Orchestra dirigida por Barenboim, obra impactante que requiere per se un alto nivel de exigencia y que alcanzó vuelo en la sala, cerrando el ciclo de este año con la concurrencia de la WEDO, la ya conocida orquesta fundada por el propio músico y director hace dieciocho años junto con el intelectual palestino Edward Said, que cada verano europeo reúne a jóvenes músicos de Israel y de varios países árabes.
Lucidas versiones de "Don Quijote", poema sinfónico de Richard Strauss, que lleva como subtítulo el de "Variaciones fantásticas sobre un tema caballeresco, op.35", y la Quinta Sinfonía de Piotr Ilych Tchaikovski, en Mi menor, op.64, significaron un cierre epopéyico de esta nueva edición del festival, que se repite nuevamente, según anuncios que hemos efectuado en esta sesión, para la temporada del Colón 2018.

VISITAS DE RELIEVE
El desfile de agrupaciones internacionales aportado por la temporada del Mozarteum Argentino trajo la presencia de la Orquesta de Cámara de Munich, de la Venice Baroque Orchestra, y hasta la Kammeracademie Postdam dirigida por Trevor Pinnock; y la muy admirada Orchestre National du Capitole de Toulouse, Francia, que dejó un recuerdo altamente valorable.
En el caso del ciclo Nuova Harmonia sus aportes también habrá que agradecerlos, ya que la temporada programada por la dirección del teatro Coliseo contó con una elección de números de interés y calidad, como la sorprendente agrupación turca Istambul State Orchestra, que mostró un nivel superlativo en sus cuerdas con instrumentistas en su mayoría femeninas.
Por otro lado, dentro del mismo ciclo, la Praga Pahilarmonia Orchestra dirigida por Milan Turkovic, originario de una familia austro-croata, y con el destacado violinista siberiano Vadim Repin, dieron otra muestra de relieve para el ciclo del Coliseo, y lo mismo ocurrió también con la participación del destacado American String Quartet, formado por integrantes de la Juilliard School neoyorquina, que entregaron un programa de excelentes perfiles.
Y a poco, pero en el Colón, Nuova Harmonia presentó al eminente pianista húngaro András Schiff, de sesenta y tres años, un consumado especialista en la obra de Johann Sebastian Bach, de la cual brindó una memorable versión del Clave bien temperado, Libro 1, BWV 846-869, una epopeya de la música para teclado del Cantor de Santo Tomás de Leipzig. Un concierto de una hora y cincuenta minutos corridos de verdadera antología.

CAMARENA, EN LA CIMA
En el ámbito de los recitales de cantantes líricos acaparó justamente la atención el brillante debut del tenor mexicano Javier Camarena. Con su voz de tesitura lírico-ligera, de bello y homogéneo color, extensísimo agudo, el cantante azteca de cuarenta y un años impactó decididamente en el público (y también en los críticos, como el aquí firmante) en arias románticas y belcantistas, acompañado por la Filarmónica y la batuta de su compatriota Diemecke. Sin duda, el recital lírico del año. Nada menos.
Por cierto que el retorno de la mezzosoprano de color nacida en Washington DC Dennis Graves (que sustituyó a la anunciada Jessye Norman, enferma) fue el reencuentro con una cantante que conocimos en los "90 y aún mantiene, un tanto alejada de repertorios de ópera, la integridad de su órgano fonatorio, sus recursos y prestaciones en un repertorio curioso y variopinto, como organizó esta vez.
Si los escenarios del Colón y el Coliseo, como venimos comentando, concitaron la mayor parte de las funciones de fuste en lo sinfónico, camarístico y solístico, con recitales de instrumentistas internacionales y locales, la Sala Sinfónica del CCK cumplió con la concurrencia -como que es su sede estable- de la Sinfónica Nacional, con padecimientos anunciados ante el público en algunas funciones.
Cabe el destaque de conciertos con el director austríaco, nacido en Graz, Gunther Neuhold, con un programa donde tuvo como solista de piano a Nelson Goerner, y otros con Stefan Lano o el chileno Francisco Rettig, y hasta la reunión con organismos nacionales como el Coro Polifónico Nacional y el Coro de Niños en las "Escenas de Fausto" de Robert Schumann, con la dirección del maestro español Jordi Mora.

ORQUESTA JUVENILES
Diversas orquestas juveniles también desfilaron en este panorama cuyo balance efectuamos ocupando salas diversas, desde el propio Colón hasta el Centro Cultural Kirchner o la Facultad de Derecho de la UBA, pudiendo mencionarse la Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional Jose de San Martin, dirigida por Mario Benzecry, dependiente del Ministerio de Cultura; la Académica (dirigida por Carlos Calleja), la del Instituto Superior de Arte del Colón, la del Congreso de la Nación (a cargo de Sebastiano De Filippi), etc.
Un nutrido cultivo del sinfonismo con el germen de generaciones nuevas de instrumentistas con previsión a futuro, saludable costumbre por cierto.
También cabe incluir en este resumen el necesario ciclo de intérpretes argentinos, los domingos por la mañana (Colón) con entrada gratuita, o también tantas expresiones de la música camarística que fueron llevándose a cabo durante el año.
Un año entonces pródigo en propuestas y expresiones de la música sinfónica, de cámara, y recitales (líricos e instrumentales), como quedó aquí reseñado, en un quehacer donde la participación del público se ha visto siempre representada en tan amplio abanico de propuestas y funciones. Todo ello, en diversas salas, donde se han multiplicado las funciones, a las que habrá que añadir también la Usina del Arte, el Centro Cultural 25 de Mayo y otros ámbitos, donde nuestras páginas dieron cuenta oportunamente de esos aconteceres.