Energía: urge desregular el mercado
POR RICARDO MOLINA *
Desde la salida de la convertibilidad, Argentina no pudo volver a tener un mercado energético equilibrado. Desde entonces, vivimos una extensa “crisis energética” y, por lo tanto, sometidos a los designios del clima.
Con temperaturas benignas, todo parece funcionar, pero en cuanto la naturaleza nos obliga a convivir con temperaturas extremas, ya sea frío o calor, la crisis se vuelve a encender y millones de argentinos padecemos sus consecuencias.
Los gobiernos se suceden pero siempre la clase política, avalada por la sociedad, aplicó atajos para evadir las soluciones de fondos. El costo de esos atajos ha sido inmenso, difícil de calcular con cierta precisión, pero lo que es cierto que lo estamos pagando con estancamiento y pobreza.
En el 2004, al primer gobierno K se le ocurrió reemplazar el gas natural destinado a los grandes usuarios (centrales eléctricas e industrias) con fueloil importado de Venezuela. Años después se conocieron datos: el fueloil provenía de países distintos de Venezuela, las compras tenían importantes sobreprecios, ineficientes costos operativos en el manejo de las importaciones, todo un pésimo negocio para el país.
En el 2005 vivimos el recordado Caso Skanska. Una opaca operación del famoso De Vido para construir dos gasoductos. Según nos recuerda Google, en ese mismo año comenzaron los “subsidios energéticos”, canalizados a través de Cammesa y Enarsa. Estudios actuales demuestran que el país ha gastado desde entonces más de u$s 150 mil millones para disimular el costo real de la energía. Y la cuenta continúa, aunque ahora con menor tasa de crecimiento mensual. Según declaraciones públicas del ingeniero Emilio Apud, aún nueve millones y medio de familias pagan sólo el 50% de la tarifa real.
LA SOLUCION
Esta introducción histórica tiene que servir para reflexionar sobre cómo iniciar el camino de la solución definitiva. La clave, en mi opinión, está en entender lo que ocurrió en los famosos años ‘90: a) se alcanzó el equilibrio macroeconómico en las cuentas públicas; b) se diseñó un modelo energético considerando las experiencias de los países exitosos basadas en mercados en competencia y con actores privados como únicos prestadores y regulaciones que simulaban la competencia.
Durante aquellos años tuvimos una demanda energética creciente explicada por la expansión económica del país, una oferta también creciente a partir de los incentivos que el mercado ofrecía a los inversores, y costos energéticos para los consumidores que fueron decrecientes a lo largo del período gracias a la eficiencia que ganaba el sistema.
Mientras en la Argentina vivíamos esta transformación profunda, los países desarrollados de Europa y Estados Unidos evolucionaron aún más y comprendieron que la mejor manera de regular los mercados energéticos era librarlos al juego de la oferta y demanda.
En Europa se rompieron los monopolios de las empresas estatales, se abrieron las fronteras y los consumidores comenzaron a tener el derecho de elegir sus propios proveedores energéticos. Lo mismo fue ocurriendo en Estados Unidos. Hoy en día casi la mitad de los Estados han desregulado sus mercados energéticos.
En nuestro país las regulaciones vigentes determinan que las empresas de energía siguen proveyendo los servicios con las mismas fórmula básicas de las antiguas empresas estatales: cantidad consumida en un período, por una tarifa más impuestos.
En los mercados desregulados los consumidores disponen de múltiples opciones: tarifas estacionales que reconocen los períodos del año de menor demanda, tarifas horarias (por ejemplo, el abastecimiento eléctrico fuera de las horas picos es más económico), tarifas planas (como el abono de la televisión por cable), sistemas prepagos (como existen en los servicios de telefonía celular), los consumidores acumulan dinero en su cuenta y desde allí se descargan los consumos, y otras modalidades, todas a la libre elección del cliente.
La desregulación y desmonopolización es definitivamente el camino. La ley 27.742, denominada Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, reconoció esta realidad e incluyó en su Capítulo VI una serie de artículos que incentivan las exportaciones de hidrocarburos, unifican los entes reguladores del gas y la electricidad, impulsa la liberación del mercado mayorista eléctrico e incluye la libertad de los consumidores para elegir su proveedor eléctrico.
Para que se entienda, la desmonopolización de los servicios de distribución de gas natural y electricidad se basan en el hecho que existen múltiples oferentes de gas y electricidad. Los fluidos transitan por redes principales y secundarias operadas por empresas licenciadas o concesionarias y luego llegan a los domicilios de los consumidores.
El tránsito por las redes debe ser abonado a las tarifas reguladas vigentes (peajes), pero la energía que corre por ellas se puede comprar a cualquier proveedor.
Este proceso desmonopolizador incorpora un nuevo actor en el sistema: los comercializadores. Estas empresas son las que negocian los contratos mayoristas con los productores y generadores y luego la venden libremente en el segmento minorista. Esta figura ya se encuentra prevista en los marcos regulatorios argentinos pero su reglamentación no está actualizada.
La gran ventaja de este cambio fundamental es que los costos energéticos se tornarán más competitivos como producto de la mayor competencia, se incentivarán las inversiones en el sector y el Estado congelará las situaciones complicadas con las empresas del sector que se acumularon a lo largo de las décadas del populismo energético.
Todos los cambios aquí sintetizados son muy profundos e implican mucho trabajo de implementación y equipos de profesionales muy entrenados en estos temas. Que felizmente Argentina dispone. Además de un irrenunciable convencimiento político para sostener los cambios en el tiempo.
Y todavía quedan escollos importantes para sortear: concluir, lo antes posible, con el penoso Plan Gas heredado de los gobiernos K y la transformación del monopsonio de Cammesa por la libertad del mercado mayorista eléctrico. Ambas decisiones producirán una inmediata eliminación de los subsidios energéticos que aún afectan a las finanzas públicas.
* Consultor especializado en temas energéticos. Fundador de la primera empresa privada de distribución de gas natural en la Argentina; asesor de empresas nacionales e internacionales con actividades académicas en el tema y conferencista. Colaborador de la Fundación PENSAR.