El día más glorioso de Racing
El baúl de los recuerdos. El Equipo de José tocó el cielo con las manos al derrotar 1-0 a Celtic en la tercera final de la Copa Intercontinental de 1967. Lo logró gracias al eterno gol del Chango Cárdenas.
Juan Carlos Rulli le alcanzó la pelota a Juan Carlos Cárdenas. El Chango avanzó unos pasos y sacó un zurdazo que viajó sin escalas hacia la historia. Pese al decidido vuelo de John Fallon, el balón se incrustó en el arco del Celtic y le dio a Racing la victoria por 1-0 en la tercera final de la Copa Intercontinental de 1967. Ese golazo hizo posible el día más glorioso de Racing, que tuvo en el Equipo de José, un inolvidable conjunto creado por Juan José Pizzuti, el símbolo máximo de su grandeza.
El espectacular remate de Cárdenas es uno de los tantos más icónicos del fútbol argentino. No existe hincha de La Academia que alguna vez haya resistido la tentación de buscarlo de algún modo para verlo. Fue durante los 35 años de interminable sequía de títulos el antídoto ideal para las penas que los acompañaron en esos tiempos de vacas flacas. Pero, sobre todas las cosas, representa el punto más alto de la trayectoria de un equipo revolucionario.
Pizzuti armó un Racing de una voracidad ofensiva impropia de una época en la que el fútbol argentino se entregaba ciegamente a planteos defensivos a ultranza. Desplegaba muchos hombres en ataque. A veces parecía que el Mariscal Roberto Perfumo quedaba solo en el fondo para soportar toda la estructura defensiva. Sin embargo, el triunfo más importante de los albicelestes tuvo pocos puntos de contacto con las mejores jornadas de ambición desplegada en pos de la victoria y se relacionó más con la personalidad y la fiereza para quedarse con el título más deseado.
En 1967 la final de la Intercontinental, cuya denominación formal era Copa Europea-Sudamericana, contó, por un lado, con Celtic, un muy buen elenco escocés que en la definición de la Copa de Clubes Campeones -la antecesora de la actual Champions League- derrotó al Inter dirigido por el argentino Helenio Herrera que hacía un culto al más cerrado catenaccio que pudo haber exhibido un equipo italiano; y por el otro a un Racing que hizo historia en la Argentina.
Dirigido por Jock Stein, uno de los entrenadores más importantes del fútbol escocés, Celtic se impuso 1-0 el 18 de octubre en Hampden Park con un tanto del capitán Billy McNeill. Los británicos se quejaron de la violencia de sus colegas racinguistas, favorida por la complaciente mirada del árbitro español Juan Gardeazábal. En el viaje a Glasgow la delegación académica se encontró en el avión con el actor Sean Connery -el agente 007 más famoso-, reconocido simpatizante de Rangers, el tradicional rival de Celtic y desde ese instante el más impensado hincha albiceleste en esa definición.
La revancha, el 1 de noviembre en Avellaneda, pudo haber quedado reducida a la nada cuando un proyectil lanzado por el público local hirió al arquero Ronnie Simpson. Pese a que dispuso de todos los argumentos para exigir la suspensión del partido, Stein decidió hacer jugar al suplente Fallon, convencido de que Celtic tenía que ganar en la cancha.
Los escoceses se pusieron en ventaja con un tanto de penal de Tommy Gemmell, un lateral izquierdo de excelentes incursiones ofensivas. Racing reaccionó y lo dio vuelta con goles del Toro Norberto Raffo y de Cárdenas.
LA BATALLA DE MONTEVIDEO
El estadio Centenario albergó el duelo definitivo, que fue catalogado por los diarios británicos de la época como La batalla de Montevideo. Los protagonistas se pegaron sin piedad. McNeill golpeó a Rulli y Alfio Basile decidió vengar a su compañero. Más tarde Bobby Lennox arremetió contra el Coco… Era una carnicería humana.
En ese marco de violencia, el poco fútbol que asomaba lo ponía Racing, que se acercó un par de veces a la valla de Fallon. Rulli derribó a Jimmy Johnstone, una de las principales figuras del Celtic. Se desató una brutal pelea en medio de la cancha que acabó con las expulsiones del Coco Basile y de Lennox.
No bien arrancó el segundo tiempo, Johnstone se cruzó con el capitán Oscar Martín, a quien dejó prácticamente nocaut. El juez paraguayo Rodolfo Pérez Osorio lo envió sin dudar al vestuario. Los británicos tenían nueve jugadores y Racing diez.
La Academia se animó a atacar un poco más y entonces el Yaya Juan José Rodríguez tocó para Rulli, quien le alcanzó la pelota al Chango Cárdenas para su gol eterno. Racing tenía la gloria al alcance de la mano. Celtic hacía lo que podía. Así y todo se acercó un par de veces al arco de Agustín Cejas, mientras los albicelestes aguantaban los tibios intentos de su adversario con la seguridad de Perfumo y la garra del Buche Nelson Chabay.
La violencia no cedía. El delantero John Hughes, quien un rato antes había tenido una muy buena oportunidad para empatar, agredió a Cejas y también se fue expulsado. Cerca del final del partido, Rulli siguió sus pasos y dejó el campo de juego antes de tiempo. Pero ya nada importaba. Gracias a ese golazo del Chango, Racing escribió en Montevideo la página más gloriosa de su historia.
LA SÍNTESIS
Racing 1 - Celtic 0
Racing: Agustín Cejas; Oscar Martín, Roberto Perfumo, Alfio Basile, Nelson Chabay; Humberto Maschio, Juan Carlos Rulli, Juan José Rodríguez; Joao Cardoso, Juan Carlos Cárdenas, Norberto Raffo. DT: Juan José Pizzuti.
Celtic: John Fallon; Jim Craig, Billy McNeill, John Clark, Tommy Gemmell; Bobby Murdoch, Bertie Auld; Jimmy Johnstone, Willie Wallace, John Hughes, Bobby Lennox. DT: Jock Stein.
Incidencias
Primer tiempo: 37m expulsados Basile (R) y Lennox (C). Segundo tiempo: 3m expulsado Johnstone (C); 11m gol de Cárdenas (R); 29m expulsado Hughes (C); 35m expulsado Rulli (R).
Estadio: Centenario (Montevideo). Arbitro: Rodolfo Pérez Osorio, de Paraguay. Fecha: 4 de noviembre de 1967.