Como ‘Los tres chiflados’, en versión 2025
Martín Bossi, Laurita Fernández y Mike Amigorena protagonizan una nueva puesta de ‘La cena de los tontos’, aggiornada a estos tiempos. Dirigidos por Marcos Carnevale, debutan en El Nacional con producción de Adrián Suar y Guillermo Francella, que la llevaron a escena hace 25 años.
Ha pasado un cuarto de siglo desde que Adrián Suar y Guillermo Francella protagonizaron en Buenos Aires ‘La cena de los tontos’, una comedia del dramaturgo francés Francis Veber que supo tener múltiples adaptaciones teatrales alrededor del mundo y al menos dos cinematográficas, una de ellas, en 1998, dirigida por el propio autor.
La historia regresa ahora a la calle Corrientes en una versión corregida y aumentada, podría decirse, a juzgar por la adaptación que de ella realizó el director Marcos Carnevale, y por el enorme entusiasmo que transmite al hablar del proyecto el ahora trío estelar, conformado por Martín Bossi, Laurita Fernández y Mike Amigorena. La producción, vale decirlo, corre por cuenta de Francella y Suar, junto con Pablo Kompel, Federico Hoppe, Ezequiel Corbo y Diego Djeredjian.
“No aguantamos más las ganas de compartir todo esto con la gente”, confiesa Laurita a horas nomás de salir a escena en el Teatro El Nacional. “Es una obra maravillosa, increíblemente adaptada por Marcos, con un equipazo de producción y de elenco (Esteban Prol, Guillermo Arengo y Franco Battista). Creo que está todo dado para que la gente la pase bien y nosotros también. Hace días que entramos en esa etapa en que necesitás empezar a escuchar las risas del público para que todo cierre”.
-Es de esas comedias en las que las reacciones de la gente completan el producto.
-Sin duda. Después de tantas semanas de ensayo, entre nosotros ya no nos reímos de los chistes o las situaciones que se plantean porque sabemos lo que viene después. Entonces necesitamos exponer el trabajo que venimos haciendo.
UN VIAJE
-En su caso, Martín, está acostumbrado a romper la cuarta pared y que el espectador participe de sus espectáculos. ¿Cómo es esta vez?
(M. Bossi) -Esto es otro género. Es como si quisiéramos comparar el paddle con el tenis o el squash, son parecidos pero no son lo mismo. En mis espectáculos, el partenaire siempre ha sido el público. Hoy, en cambio, no me miro ni me reflejo en los ojos de quinientas o mil personas sino en los de mis compañeros. Es un viaje.
-¿Consolida este paso el camino que viene haciendo en los últimos años, de alejarse poco a poco de las imitaciones?
-Hace tiempo que dejé de imitar. Estuvo buenísimo y fue un buen comienzo para mi vida artística eso de copiar, ponerme pelucas y jugar a parecerme a otra persona. Fue hasta algo adolescente, lindo, bien recordado por mí, pero toda esa observación que utilicé en algún momento para las imitaciones hoy la pongo al servicio de personajes como este que me toca hacer hoy. Ya estoy bien comido en esta carrera, tengo todo; lo que quiero ahora es compartir, seguir aprendiendo y aportándole lo que sé a otros. Después de 22 años de carrera, si bien me queda hilo en el carretel, siento que de algún modo estoy empezando a acomodar el avión para ir aterrizando. He sido más un artista pop que un comediante, y en ese empezar a aterrizar, pasar ahora por esta experiencia me encanta. Siento ganas de mirarme en el otro y contar una historia compartida.
-¿Lo venía buscando o le sorprendió la propuesta?
-Creo que era el momento. En la carrera de un artista hay un tiempo de series, un tiempo de cine, un tiempo de comedias. Esta vez me toca observar el mundo desde un nuevo lugar, y en algún momento volveré a mi actividad habitual. Por ahora estoy fascinado con esto de compartir con mis compañeros.
-Ya había trabajado a las órdenes de Carnevale (‘Viudas’, ‘Amores inesperados’). ¿Cuánto tuvo que ver eso en su decisión de aceptar hacer ‘La cena de los tontos’?
-A mí Marcos me puede llevar a los lugares más dulces y más infernales. Se mete sin permiso en mi alma de una manera tan impune...Confío plenamente en él y me hace muy feliz. Ahora mismo estoy viviendo una experiencia maravillosa. Por momentos no quiero terminar de ensayar. El ensayo es un viaje en sí mismo, un viaje de aprendizaje, de investigación, de camaradería. Es algo hermoso.
BUEN ACOMPAÑANTE
-¿Cómo concilia esta algarabía y el espíritu festivo que comparten como equipo con el estilo de trabajo de Carnevale, quizás más estructurado?
(M. Amigorena) -Yo nunca había trabajado con él. Mi experiencia fue siempre con directores que no me escuchaban tanto. Marcos, en cambio, es un acompañante, un tipo que en el momento preciso te cambia de rumbo sin desmoronarte. A mí me encanta que el director actúe lo que pretende de mí, así lo entiendo. Hay directores que no pueden hacerlo, pero Marcos sí. No me atrevería a decir que es un actor frustrado, pero hay algo que a él, como al actor, también le pasa por el cuerpo.
-Seguramente tenga que ver su ojo de director de cine...
(MA) -Totalmente. Es la suma de ese ojo de director de cine con su veta de actor. Es muy particular su estilo, es atrapante, pero lo tenés que decodificar porque no se abre tan fácilmente. Hasta puede ser oscuro por momentos, pero si lo atravesás es impensable todo lo que puede dar. Sabe perfectamente adonde quiere llegar y sabe cómo hacer sonar cada instrumento.
(LF) -Lo escucho a Mike y siento que esa no ha sido mi experiencia, pero es porque Marcos sabe cómo tratar y abordar a cada uno.
(MA) -Ya nos sacó la ficha (risas). Eso tiene un gran mérito y habla de su recorrido como director. Y mirá que trabajar con actores es un dolor de hue…, eh. Esta obra es un camino sinuoso en sí mismo, no es decir ‘dale, vamos a hacer la comedia' y listo. ¡No! Es una obra que ya se hizo muchas veces, con dos personajes fuertes, que es muy difícil poder toquetear. Sin embargo, acá todo es toqueteable y justamente por eso se corre el riesgo de que todo se desbande. No tengo dudas de que esta va a ser la mejor puesta de ‘La cena de los tontos’.
DOS MUJERES
Una particularidad de esta versión de la pieza escrita por Veber a principios de los años ‘90 (estrenada como ‘La cena de los idiotas’) es que los únicos dos personajes femeninos serán interpretados por una misma actriz. “Ahí ya aparece otro lenguaje, otro compromiso, y yo se lo agradezco a Carnevale”, aporta Amigorena como reafirmando por qué cree que esta puesta marcará un antes y un después en la larga historia de ‘La cena de los tontos’ a través del mundo.
En la ficción, Pierre Brochant, un editor francés de clase alta, celebra con frecuencia semanal una cena con amigos a la que cada uno debe asistir con un invitado pasible de ser considerado el mayor idiota de la reunión. El problema se plantea cuando Brochant convoca a François Pignon, un empleado público, como su candidato y una serie de imprevistos terminan complicando el encuentro.