Opinión
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Adicciones: vivir y morir a mil
“…cuando vivimos de forma acelerada no podemos hacer que el momento perdure” (Carl Honore – “Elogio de la lentitud”)
Carl Honore nos enseña magistralmente que “cuando el hombre vive y muere en un tumulto tan frenético debemos pensar que va a enloquecer”. Este periodista y escritor inglés parecería a principios de los 2.000 describir la cultura actual.
Milan Kundera (poeta y escritor checo) en su celebre libro “La Lentitud” (1996) nos enseña: “cuando las cosas suceden con tal rapidez, nadie puede estar seguro de nada, de nada en absoluto, ni siquiera de sí mismo”.
La vida entera parece haberse transformado en un ejercicio de apresuramiento. Cuentos a los chicos antes de dormir ¿Qué es eso? O mejor ver cómo está la Bolsa China o los nuevos TikTok, o contestar un Instagram, o contestar con saña un Twitter (todo parece ser replica o sea escalar hasta llegar al insulto). Ya en 1982 el medico estadounidense Larry Dossey acuño el término “enfermedad del tiempo”. Me transformo en un cronometro y veo que nuevo reloj mide mejor desde el tiempo, la glucemia, la presión, etc; pero a medida que somos una métrica del tiempo parecería que nos vamos alejando de nosotros mismos.
Klauss Schwab fundador del Foro Económico Mundial dijo en los inicios de esta institución: “…estamos pasando de un mundo en donde el grande se come al pequeño y en donde los rápidos se comerán a los lentos”.
La realidad actual muestra lo contrario a lo que predijo Klauss Schwab y así van muriendo a gran velocidad los rápidos en su adicción frenética, justo al revés de lo que predecían desde los foros económicos. Así nos devora el stress, el insomnio, jaquecas, hipertensión, asma y problemas de todo tipo psicosomático. Muchos culminan con un infarto, o un accidente cardiovascular.
¿QUE ES TRATAR HOY?
Tratar es hoy admitir un “combo” que nos presenta cada paciente: drogas de todo tipo comenzando en la adolescencia-pubertad por el tabaco, la marihuana y el alcohol y luego en tropel las otras drogas como la cocaína, los alucinógenos, y por fin los opioides. Drogas vendidas junto a sexo todo esto manejado por “Patrones del mal” que hacen de las mujeres “siervas” por la dosis y con un poco de dinero. El “combo” hoy se combina con las varias ludopatías desde el juego en los casinos, a través de las pantallas con pago por aplicaciones bancarias desde un celular, apuestas de futbol que en muchos casos hacen sospechar de ciertos resultados y también de los arbitrajes y hasta el manejo del sorprendente VAR. Le siguen las carreras de caballos, la quiniela y la adicción a las pantallas de adultos y jóvenes. En muchos casos ver televisión es observar un juego narcisístico de dominio sobre el otro, encimándose en las palabras, en donde nadie parece escuchar a nadie. Enloquece todo esto, pero las pantallas atrapan mientras los libros se dejan de leer.
La pantalla parece estimular lo confrontativo y el pensamiento queda ausente entre distintas respuestas vengativas y de tinte paranoide. Muchos no paran y agregan el “juego infernal” con los bitcoins y las distintas monedas digitales en donde creen de repente volverse ricos para al final culminar en la “nada” de sí mismos. Muchos no duermen buscando el tesoro anhelado culminando así días vacíos. Parece ser una verdadera locura dopaminérgica. La dopamina es el neurotransmisor de la recompensa y normalmente se asocia a la motivación, el placer y la satisfacción por lo encontrado. Así el comer, beber, amar o actividades recreativas, darle un sentido a la vida estimulan la dopamina.
En nuestro “combo” adictivo nuestro cerebro queda “hackeado” nuestro cerebro por las dependencias a drogas, juegos digitales, las pantallas, los celulares a toda hora. Entonces la dopamina está al servicio de la enfermedad. Muchos hacen varios juegos a la vez y no pueden focalizar la atención porque al estar con distintas pantallas se van generando enfermedades de la atención. Intentan estar en todos lados y no pueden focalizarse en ninguno.
LA “GANANCIA” DE LA ESCLAVITUD
El informe de la Universidad Católica Argentina (2023) dice que la Argentina es el segundo país consumidor de drogas de toda América. Además, somos el primer país consumidor en América Latina de cocaína y marihuana junto a Uruguay. A esto debemos sumar la ludopatía que es un elemento clave en las adicciones de hoy. ¿Para que la vida natural?; las pantallas y las drogas lo proporcionan todo hasta terminar perdidos en la “nada” de nosotros mismos. La dopamina naturalmente se consigue con descanso, actividad física, meditación, relajación, alimentos ricos en fenilalanina y tirosina (frutos secos, granos integrales, etc), buena música, etc. Todo esto parece desprestigiado en la “cultura-inculta” de la velocidad. Un tema importante es el lavado de activos que es la usina multiplicadora de los negocios y por ende la multiplicación “ad-infinitum” de pacientes graves. Es el motor de una economía que ansía tener más esclavos para dominar y más pacientes esclavos a sus demandas y/o como transportadores de sustancias con el pago con las mismas sustancias.
EL COMBO DEL CONSUMO PANDEMICO
El capital humano (familia, escuela, cultura barrial y territorial) está dañado severamente, ya que miles de jóvenes y adultos tienen patologías crónicas, prevenibles, progresivas y terminales cuando, en realidad, el capital humano es el verdadero capital de los pueblos.
También el capital social esta escoriado, o sea la trama de instituciones que rodean un desarrollo (desde las escolares, religiosas, barriales, jurídicas, el Estado mismo). Asistimos a una sociedad “rota” a lo cual se une una pobreza infantil que alimenta el desempleo y la promoción de una mano de obra esclava para los negociantes de drogas y actividades ilegales.
La infantilización de la pobreza nos muestra que los menores son más pobres que el resto de la población. Los adolescentes son los más vulnerables junto a niños de hogares monoparentales. Incluso hay niños no registrados, sin documentos; “son nadies entre los nadies”. ¿Qué es un padre?; ¿Qué es una madre? ¿y esa madre que tiro hace días en un cesto de basuras a un niño recién nacido? ¿Es sagrada la infancia hoy?
LA SUPERESTRUCTURA DE PODER
Sobre esto se monta una superestructura de poder que en su invisibilidad ya se muestra para los que trabajamos en esto y es cada vez más visible. Son varias estructuras de la destrucción que se montan articuladas (muchas en pugna entre sí para ganar negocios a costa de mucho “plomo” o de influencias políticas). No me voy a referir a aspectos conectados con este súper Estado que hace de los Estados nacionales meras marionetas como las zonas de producción: Colombia produce más cocaína que petróleo y hace lo posible para producir más y más y por supuesto exportarla. Tampoco me voy a referir a las variadas redes de tráfico mexicanas con enlaces en todos los países. Ni a las zonas de narcomenudeo.
EL NARCO-MARKETING
Sobre esta estructura de desvalimiento y de intemperie afectiva e incluso alimenticia se monta un narcomarketing de banalización de los daños que sirve a la vez para zurcir daños y traumas, pero solo anestesiándolos por un breve tiempo mientras crece el resentimiento y se van así configurando personalidades antisociales y con daños cerebrales por el consumo precoz. Este narco-marketing tiene una financiación de un Estado supranacional productor de drogas en América latina cada vez más fuerte que transforma a los Estados nacionales en meras marionetas.
MENTIRAS INSTITUCIONALIZADAS
Se va creando una “neolengua” diría G. Orwell, (en su novela 1984) en donde la cancelación de muchas palabras es fundamental: daños causados por las drogas, prevención, política anti institucional asistencial, libertad para consumir que no lleva a la esclavitud, etc. Los grupos que no respeten esta “neolengua” deben ser cancelados y son considerados disidentes. Surgirá la “policía del lenguaje”. No se podrá expresar las propias ideas porque esto lo lleva a la disidencia. La destrucción de la posibilidad de pensar está ahí. Nuevos textos se agregan a la pobre y deficitaria formación escolar porque habrá que “reescribir la historia”. Surge un “Gran Hermano” ideológico que todo lo controla. ¿Para qué leer a los clásicos como Shakespeare, Cervantes? Adoctrinar es la clave. Las palabras familia, hijos, papel sagrado la niñez, el nacimiento tienen menos valor que la promoción del aborto, el consumo libre de drogas, etc.
Surgirá así un sistema de corrección política que genera desde el Gran Hermano ideológico una vigilancia permanente. No importan los datos de la pandemia de consumo ni las consecuencias a la salud pública, ya que se crea la interiorización de la coacción ideológica con la institucionalización de la mentira y el imperio del pensamiento políticamente correcto.
Milan Kundera (poeta y escritor checo) en su celebre libro “La Lentitud” (1996) nos enseña: “cuando las cosas suceden con tal rapidez, nadie puede estar seguro de nada, de nada en absoluto, ni siquiera de sí mismo”.
La vida entera parece haberse transformado en un ejercicio de apresuramiento. Cuentos a los chicos antes de dormir ¿Qué es eso? O mejor ver cómo está la Bolsa China o los nuevos TikTok, o contestar un Instagram, o contestar con saña un Twitter (todo parece ser replica o sea escalar hasta llegar al insulto). Ya en 1982 el medico estadounidense Larry Dossey acuño el término “enfermedad del tiempo”. Me transformo en un cronometro y veo que nuevo reloj mide mejor desde el tiempo, la glucemia, la presión, etc; pero a medida que somos una métrica del tiempo parecería que nos vamos alejando de nosotros mismos.
Klauss Schwab fundador del Foro Económico Mundial dijo en los inicios de esta institución: “…estamos pasando de un mundo en donde el grande se come al pequeño y en donde los rápidos se comerán a los lentos”.
La realidad actual muestra lo contrario a lo que predijo Klauss Schwab y así van muriendo a gran velocidad los rápidos en su adicción frenética, justo al revés de lo que predecían desde los foros económicos. Así nos devora el stress, el insomnio, jaquecas, hipertensión, asma y problemas de todo tipo psicosomático. Muchos culminan con un infarto, o un accidente cardiovascular.
¿QUE ES TRATAR HOY?
Tratar es hoy admitir un “combo” que nos presenta cada paciente: drogas de todo tipo comenzando en la adolescencia-pubertad por el tabaco, la marihuana y el alcohol y luego en tropel las otras drogas como la cocaína, los alucinógenos, y por fin los opioides. Drogas vendidas junto a sexo todo esto manejado por “Patrones del mal” que hacen de las mujeres “siervas” por la dosis y con un poco de dinero. El “combo” hoy se combina con las varias ludopatías desde el juego en los casinos, a través de las pantallas con pago por aplicaciones bancarias desde un celular, apuestas de futbol que en muchos casos hacen sospechar de ciertos resultados y también de los arbitrajes y hasta el manejo del sorprendente VAR. Le siguen las carreras de caballos, la quiniela y la adicción a las pantallas de adultos y jóvenes. En muchos casos ver televisión es observar un juego narcisístico de dominio sobre el otro, encimándose en las palabras, en donde nadie parece escuchar a nadie. Enloquece todo esto, pero las pantallas atrapan mientras los libros se dejan de leer.
La pantalla parece estimular lo confrontativo y el pensamiento queda ausente entre distintas respuestas vengativas y de tinte paranoide. Muchos no paran y agregan el “juego infernal” con los bitcoins y las distintas monedas digitales en donde creen de repente volverse ricos para al final culminar en la “nada” de sí mismos. Muchos no duermen buscando el tesoro anhelado culminando así días vacíos. Parece ser una verdadera locura dopaminérgica. La dopamina es el neurotransmisor de la recompensa y normalmente se asocia a la motivación, el placer y la satisfacción por lo encontrado. Así el comer, beber, amar o actividades recreativas, darle un sentido a la vida estimulan la dopamina.
En nuestro “combo” adictivo nuestro cerebro queda “hackeado” nuestro cerebro por las dependencias a drogas, juegos digitales, las pantallas, los celulares a toda hora. Entonces la dopamina está al servicio de la enfermedad. Muchos hacen varios juegos a la vez y no pueden focalizar la atención porque al estar con distintas pantallas se van generando enfermedades de la atención. Intentan estar en todos lados y no pueden focalizarse en ninguno.
LA “GANANCIA” DE LA ESCLAVITUD
El informe de la Universidad Católica Argentina (2023) dice que la Argentina es el segundo país consumidor de drogas de toda América. Además, somos el primer país consumidor en América Latina de cocaína y marihuana junto a Uruguay. A esto debemos sumar la ludopatía que es un elemento clave en las adicciones de hoy. ¿Para que la vida natural?; las pantallas y las drogas lo proporcionan todo hasta terminar perdidos en la “nada” de nosotros mismos. La dopamina naturalmente se consigue con descanso, actividad física, meditación, relajación, alimentos ricos en fenilalanina y tirosina (frutos secos, granos integrales, etc), buena música, etc. Todo esto parece desprestigiado en la “cultura-inculta” de la velocidad. Un tema importante es el lavado de activos que es la usina multiplicadora de los negocios y por ende la multiplicación “ad-infinitum” de pacientes graves. Es el motor de una economía que ansía tener más esclavos para dominar y más pacientes esclavos a sus demandas y/o como transportadores de sustancias con el pago con las mismas sustancias.
EL COMBO DEL CONSUMO PANDEMICO
El capital humano (familia, escuela, cultura barrial y territorial) está dañado severamente, ya que miles de jóvenes y adultos tienen patologías crónicas, prevenibles, progresivas y terminales cuando, en realidad, el capital humano es el verdadero capital de los pueblos.
También el capital social esta escoriado, o sea la trama de instituciones que rodean un desarrollo (desde las escolares, religiosas, barriales, jurídicas, el Estado mismo). Asistimos a una sociedad “rota” a lo cual se une una pobreza infantil que alimenta el desempleo y la promoción de una mano de obra esclava para los negociantes de drogas y actividades ilegales.
La infantilización de la pobreza nos muestra que los menores son más pobres que el resto de la población. Los adolescentes son los más vulnerables junto a niños de hogares monoparentales. Incluso hay niños no registrados, sin documentos; “son nadies entre los nadies”. ¿Qué es un padre?; ¿Qué es una madre? ¿y esa madre que tiro hace días en un cesto de basuras a un niño recién nacido? ¿Es sagrada la infancia hoy?
LA SUPERESTRUCTURA DE PODER
Sobre esto se monta una superestructura de poder que en su invisibilidad ya se muestra para los que trabajamos en esto y es cada vez más visible. Son varias estructuras de la destrucción que se montan articuladas (muchas en pugna entre sí para ganar negocios a costa de mucho “plomo” o de influencias políticas). No me voy a referir a aspectos conectados con este súper Estado que hace de los Estados nacionales meras marionetas como las zonas de producción: Colombia produce más cocaína que petróleo y hace lo posible para producir más y más y por supuesto exportarla. Tampoco me voy a referir a las variadas redes de tráfico mexicanas con enlaces en todos los países. Ni a las zonas de narcomenudeo.
EL NARCO-MARKETING
Sobre esta estructura de desvalimiento y de intemperie afectiva e incluso alimenticia se monta un narcomarketing de banalización de los daños que sirve a la vez para zurcir daños y traumas, pero solo anestesiándolos por un breve tiempo mientras crece el resentimiento y se van así configurando personalidades antisociales y con daños cerebrales por el consumo precoz. Este narco-marketing tiene una financiación de un Estado supranacional productor de drogas en América latina cada vez más fuerte que transforma a los Estados nacionales en meras marionetas.
MENTIRAS INSTITUCIONALIZADAS
Se va creando una “neolengua” diría G. Orwell, (en su novela 1984) en donde la cancelación de muchas palabras es fundamental: daños causados por las drogas, prevención, política anti institucional asistencial, libertad para consumir que no lleva a la esclavitud, etc. Los grupos que no respeten esta “neolengua” deben ser cancelados y son considerados disidentes. Surgirá la “policía del lenguaje”. No se podrá expresar las propias ideas porque esto lo lleva a la disidencia. La destrucción de la posibilidad de pensar está ahí. Nuevos textos se agregan a la pobre y deficitaria formación escolar porque habrá que “reescribir la historia”. Surge un “Gran Hermano” ideológico que todo lo controla. ¿Para qué leer a los clásicos como Shakespeare, Cervantes? Adoctrinar es la clave. Las palabras familia, hijos, papel sagrado la niñez, el nacimiento tienen menos valor que la promoción del aborto, el consumo libre de drogas, etc.
Surgirá así un sistema de corrección política que genera desde el Gran Hermano ideológico una vigilancia permanente. No importan los datos de la pandemia de consumo ni las consecuencias a la salud pública, ya que se crea la interiorización de la coacción ideológica con la institucionalización de la mentira y el imperio del pensamiento políticamente correcto.