Historia del mausoleo de Carlos Gardel
El monumento, en el Cementerio de la Chacarita, es visitado todos los años por miles de personas de todo el mundo. La Fundación Internacional Carlos Gardel es la encargada de los trabajos de restauración. Mañana se celebra el Día del Tango porque el 11 de diciembre coincidían los cumpleaños de Julio De Caro y de Gardel.
POR WALTER SANTORO *
Tras la muerte de Carlos Gardel en Medellín, el 24 de junio de 1935, sus amigos conformaron una comisión llamada "Comisión Homenaje a Carlos Gardel", para organizar las honras fúnebres y los homenajes, tramitar la adquisición de los terrenos de la Chacarita y recaudar los fondos para la construcción del mausoleo que sería su morada definitiva. La comisión solo pudo obtener el 24% del dinero que se necesitaba, el resto fueron aportes de su madre Doña Bertha Gardes, la obra se comenzó a mediados de 1936 y estaría concluida en noviembre de 1937.
Los restos de Gardel, luego de un largo peregrinar desde Medellín, fueron recorriendo diferentes ciudades del continente, en los que recibió el adiós de sus fieles admiradores, primero a través de caminos colombianos, luego en Nueva York, llegando Río de Janeiro y Montevideo, para arribar finalmente al puerto de Buenos Aires el 5 de febrero de 1936.
Desde allí fueron trasladados al Luna Park, donde se armó una capilla ardiente, donde el pueblo argentino lo despidió y dio su último adiós, siguiendo luego su recorrido hacia el Panteón de Artistas, en el cementerio de la Chacarita, donde esperaría la finalización de la construcción de su mausoleo, que fue inaugurado el domingo 7 de noviembre de 1937.
El traslado de los restos al Mausoleo se realizó en ceremonia privada. El acto no tuvo ni la repercusión en la prensa ni los rasgos paroxísticos del entierro. No obstante, fue un homenaje solemne, concurrido y emotivo que puso punto final al "peregrinaje" de los despojos del artista. Siendo el punto de partida al carácter "devocional" de sus fieles admiradores que hasta hoy siguen peregrinando por el mausoleo.
Seguramente, nadie dudará en llamar "mausoleo" al de Gardel por la importancia histórica y artística de quien allí yace, así como por el patrimonio escultórico que exhibe y el significado agregado de cientos de placas de desigual calidad, y tamaño con las mejores expresiones de reconocimiento y cariño de cientos de instituciones y admiradores de todo el mundo, destacándose la de Armando Defino por su importancia y tamaño.
Sobre el dintel de la puerta de acceso a la bóveda se lee CARLOS GARDEL-. Sobre el frente inferior izquierdo, en un pequeño pedestal escalonado de aire art-decó, se ubica la escultura de bronce patinada envejecida por el tiempo, en escala un 20% superior a 1:1, obra del escultor argentino Manuel Alejandro de Llano. Ella reproduce a Gardel de cuerpo entero, con la pierna izquierda levemente flexionada, vestido de smoking, la mano izquierda metida en un bolsillo del pantalón y la derecha sosteniendo un pequeño objeto que se compone de una malla o cinta y remata en una medalla con una efigie de perfil.
Se la denomina "el bronce que sonríe", aludiendo al gesto que de Llano ha impreso en la fisonomía de la figura, de logrado parecido con un modelo que no pudo retratar del natural, fijado por su prematura muerte en una sonriente juventud.
Es tradición de los devotos gardelianos que visitan el lugar, colocar un cigarrillo encendido entre los dedos de la escultura, como quien comparte un momento con un amigo.
El conjunto se completa con otro bronce alegórico (una mujer con rasgos faciales de hombre), en postura inclinada y cabizbaja en actitud de duelo, con el ceño en pena, sosteniendo en sus manos una lira rota, símbolo de la pérdida irreparable que para el arte musical significó la muerte de Gardel. Debe anotarse que esta segunda figura supera, tal vez, a la primera en dramatismo plástico-simbólico y en la estilización de su ejecución, aunque quede, inevitablemente, disminuida por el fuerte y casi excluyente protagonismo de la otra. Al parecer, su autor -que firmó ambas piezas- coincidía en este juicio. La fundición de la figura fue realizada por Radaelli y Gemelli. Con el detalle llamativo de la notoria masculinidad de los rasgos del rostro.
En rigor, el mausoleo carece de estilo arquitectónico, de rebuscamientos estilísticos o de alardes ornamentales. El interior responde a una tipología usual de cripta por la cual se accede al recinto soterrado, siendo el propósito el sostén de la escultura, por una pequeña escalera de peldaños de mármol de carrara y baranda de hierro. Clásica estructura de la época en que el "estilo decó" dibujaba sus geometrías en el paisaje urbano de Buenos Aires, incluso en el paisaje "urbanizado" de su más grande cementerio. El mausoleo gardeliano y sus esculturas expresan aquel formalismo modernista, con un despojamiento que llega a prescindir de los símbolos religiosos clásicos.
Las paredes se presentan revocadas y pintadas de blanco, lisas, con la sola excepción de una moldura moderna en el encuentro con el cielorraso. El solado es de mármol de carrara, haciendo juego con los peldaños, así como los "catres" y un banco adosado a una de las paredes. En el recinto se ubican los ataúdes de Gardel (catre superior) y de su madre (inferior). Algunas reliquias del cantor originalmente depositadas allí (un poncho de vicuña, donado por el Círculo Tradicional Leales y Pampeanos de Avellaneda, y algunas fotos que nos lo recuerdan al igual que a su madre. También hay placas rubricadas por familiares, destacándose, por su fina ejecución de mano de Manuel de Llano, la de la madre del cantor. En síntesis, el sistema elegido para la sepultura de Gardel (y de su madre) responde al modo de féretro, dentro de un nicho o catre, realizado en piedra o amurado. Una pequeña placa adosada al exterior indica a "G. A. Puppo e hijo. Constructores".
El 12 de diciembre de 2006 el mausoleo fue declarado "Sepulcro Histórico" por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 1839, a iniciativa de la Comisión Nacional de Museos y Monumentos y Lugares Históricos, constituyendo la primera declaración en esta materia, respecto de un artista popular.
La fundación, creada a pedido de los sucesores del artista, se define como albacea del artista y como responsable de su derecho moral, destinada a cuidar su obra y mantener vivo su espíritu, razón por la que hemos puesto manos a la obra sobre uno de los lugares más emblemáticos para todos los gardelianos, "El Mausoleo".
Tras el informe, en el año 2019 se elevó el proyecto a la comisión de monumentos y sitios históricos de la nación, a la que le propusimos dividir los trabajos en 2 y 3 etapas. Finalmente, en el mes de septiembre, luego de dos años de trámites, se ha logrado la aprobación para estos trabajos que finalizarán en el año 2022,
Para la segunda etapa se convocó al arquitecto Claudio Echeverría, al Arq. Patrimonialista Francisco Javier Urani (Integrante de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación y a Cristian Dulom para el restauro de los bronces.
Se ha mejorado el sistema de extracción de aire, se cambió el diámetro del caño de ventilación de 2 pulgadas a 4 pulgadas en material de PVC reforzado; el mismo se empotro en la pared, para resolver el tema estético, quedando invisible a la vista.
Se sellaron las grietas y fisuras de los techos de las bóvedas linderas, se destaparon los sistemas de drenaje de las bóvedas vecinas, se realizaron pruebas sobre la evacuación del agua de lluvia en los techos linderos para evitar la acumulación de la misma y la filtración a la bóveda.
Se incorporó una cámara de 90 grados, motorizada, para que los Gardelianos de cualquier parte del mundo puedan ver sus placas improvisadas, a las que se les ha borrado el texto de dedicatoria, placas que serán entregadas a la Comisión Nacional de Monumentos, para que decida sobre su destino.
Se agregará, en el centro de cada vereda una placa de Granito (sierra rojo chica) con la leyenda "monumento histórico no lo dañe", con el logo de la fundación Intr. Carlos Gardel, debajo de texto.
Dada la gran circulación de gente que atrae el Mausoleo de Carlos Gardel, se ha reparado la vereda de la bóveda lindera, para evitar accidentes y mejorar así la estética del lugar.
Incorporación de nuevas tecnologías de realidad aumentada, el mundo virtual se entremezcla con el mundo real, de manera contextualizada, superponiendo contenidos creados digitalmente, sobre el mundo real, visibles a través de dispositivos móviles o tablets que permitan a los visitantes entrar a otra dimensión en la que conocerán una breve reseña sobre Gardel.
* Presidente de la Fundación Gardialiana