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Incidentes en La Plata en una marcha para pedir Justicia por la niña asesinada

Tras el asesinato de la niña Kim Gómez, vecinos de La Plata se manifestaron frente a la Municipalidad para reclamar justicia y se produjeron incidentes cuando un grupo minoritario intentó entrar a la fuerza al palacio municipal y rompió vidrios de las ventanas.

Los vecinos arrojaron piedrazos y objetos a la sede comunal de la ciudad gobernada por el intendente Julio Alak, mientras que rompieron algunos vidrios e intentaron ingresar por la fuerza al lugar.

 

 

Fuentes del caso dijeron que “la familia de la víctima no estaba detrás de la convocatoria”. Incluso, a las 19 comenzaba la despedida de los restos de la niña asesinada y hubo una columna de vecinos que quiso acompañar a los padres de Kim en el velatorio.

El reclamo para pedir justicia por el crimen de Kim, que tiene a dos adolescentes de 14 y 17 años detenidos, comenzó a las 17, en el cruce de las calles 28 y 84 de la capital bonaerense.

Desde ahí los manifestantes se movilizaron hacia la Plaza Moreno, en el corazón de La Plata. En ese lugar colocaron velas, en conmemoración a la pequeña víctima de un nuevo hecho de inseguridad.

La gente llevó carteles reclamando Justicia. A diferencia de otras protestas, en esta oportunidad se pudo observar una gran cantidad de niños junto a sus padres.

Luego del encendido de velas, la gente dio una vuelta a la plaza y avanzó hacia la Municipalidad platense, que está ubicada justo enfrente, sobre la calle 12. Allí comenzaron los disturbios: rompieron vidrios y se produjeron destrozos.

Tras los incidentes, la movilización siguió camino hacia la Gobernación. La gente que iba en motos era la encargada de encabezar la columna de gente y cortar las calles para que la marcha avance.

Poco después de las 19, los vecinos llegaron al edificio de la Gobernación. A diferencia de lo que pasó frente a la Municipalidad de La Plata, la gente se plantó frente a la reja a los gritos: “Hijos de puta”, “asesinos” y el “qué se vayan todos, que no quede ni uno solo”. Incluso, había gente con cacerolas y las bocinas no paraban de sonar.