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Ciencia y Salud
Cómo vivir el fin de año y las vacaciones sin estresarse
30.12.2016 | Para muchos esta época puede convertirse en una pesadilla, cargada de tensiones y metas imposibles de cumplir. Los expertos brindan recomendaciones para aprender a disfrutar ambos momentos y evitar que tengan un impacto negativo sobre la salud mental.
Por Agustina Sucri

 
Para muchas personas diciembre se escribe con "D" de desborde emocional y desgaste nervioso, ya que manejar y resolver simultáneamente las múltiples obligaciones del hogar, el trabajo y los preparativos para las fiestas, puede suponer una enorme fuente de estrés que provoca extenuación psicológica y física.
 
"El estrés es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada. Y, el fin de año tiene un poco que ver con eso", advierte la licenciada Adriana Alonso, psicóloga, especialista en Psicocardiología de la Fundación Cardiológica Argentina.
 
Gran número de evidencias sugieren que el estrés tiene un papel preponderante en varios tipos de problemas crónicos de salud, particularmente en las enfermedades cardiovasculares, las afecciones musculoesqueléticas y las psicológicas.
 
"Entonces, la estrategia más adecuada para controlar el estrés en estas fechas, y evitar el desgaste y agobie, depende de la actitud con que se afronten estas fechas e incluso del tipo de personalidad. Cuanto más exigente es una persona consigo misma, y los resultados esperados por ésta, mayores niveles de estrés tienden a padecer", señala la experta.
 
Por ello, añade, las personas perfeccionistas se exigen en todo, todo tiene que salir perfecto, y cuando esto no sucede se sienten enojadas y se muestran hostiles contra ellas mismas y con quienes las rodean, no admitiendo ninguna falla. Se disgustan por cosas insignificantes que a otras personas les pasan inadvertidas.
 
HOSTILIDAD
 
Según la especialista en Psicocardiología, existen numerosas investigaciones que ponen de manifiesto la relación del Patrón de Conducta tipo A (PCTA) con desórdenes clínicos coronarios, sugiriendo que éste es predictor de la enfermedad coronaria e indicando que el componente "hostilidad" es el más perjudicial de dicho patrón.
 
Asimismo, Alonso pone de manifiesto que las personas hostiles han sido caracterizadas por esperar lo peor de los demás, estar siempre a la defensiva, crear ambientes de tensión y competitividad, en la medida que perciben al entorno como el lugar de una lucha incesante para alcanzar sus objetivos, y permanecer en estado de alerta y vigilancia (control) sobre los otros. "Así, partimos de la hipótesis de que son más vulnerables a desarrollar enfermedad coronaria. Tienden a consumir mucha energía física y emocional, perjudicial para nuestra salud y especialmente la de nuestro corazón", remarca.
 
"Las distorsiones cognitivas asociadas a la hostilidad juegan un papel fundamental en la ira y agresividad de estas personas. Además de estar asociada a conflictos interpersonales y a mayores niveles de estrés interpersonal", prosigue.
 
¿Entonces, cómo podemos combatir el estrés de fin de año? La profesional dice que desde la Fundación Cardiológica Argentina aconsejan:
 
* No preocuparse por aquello que no se puede controlar.
* Focalizarse y hacer algo en relación a lo que sí se puede manejar.
* Prepararse lo mejor posible para posibles situaciones a enfrentar.
* Pedir ayuda en vez de creer que uno puede hacerlo todo solo.
* Aprender a delegar y no creer que "yo lo hago mejor que los demás".
* Aprender a organizar correctamente el tiempo para que todo lo que se deje pendiente no estrese. 
* Establecer objetivos y prioridades.
 
"Pensar en positivo es fundamental, las cosas saldrán bien y las disfrutaremos. Evitemos quejarnos por las dificultades que se presenten, y tomemos las fiestas y el fin de año como un momento para compartir con los afectos de la manera deseada y no como es la debida", concluye.
 
 
DESPUES DE LAS VACACIONES
Otro momento al que hay que prestarle atención en esta época del año para cuidar la salud mental es el de regreso de las vacaciones. "Estrés postvacacional es un término que hace referencia al proceso de estrés que tenemos que afrontar tras las vacaciones, para readaptarnos de nuevo a las obligaciones laborales (o escolares), al cambio de estilo de vida que supone", explica el doctor Antonio Cano Vindel, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés.
"Al incorporarnos de nuevo al trabajo, tras las vacaciones, sufrimos una reacción de estrés. En general, este estresor no es muy intenso para la gran mayoría de las personas, que pueden ver con preocupación, o incluso con ilusión, la vuelta a su actividad", advierte el especialista. 
En ese sentido, comenta que el cambio de hábitos suele exigir un esfuerzo para volver a los horarios habituales, o para mantener la atención centrada en las tareas que nos ocupan, durante el tiempo requerido. El volver a enfrentarse con responsabilidades u obligaciones puede suponer un aumento de ansiedad, ante la posibilidad de hacerlo mal, de fallar, de obtener un resultado negativo. Ante esta situación, Cano Vindel sugiere evaluar si los síntomas de ansiedad que estamos padeciendo son demasiado altos. En tal caso, los síntomas más importantes son: preocupación, inseguridad, malestar psicológico, temor a perder el control, palpitaciones, taquicardia, excesiva sudoración, temblor, molestias digestivas, dolor muscular, dolor de cabeza, evitación de situaciones, inquietud motora.
"El rendimiento, la motivación o el interés en los primeros días pueden ser un poco más bajos de lo habitual. El cansancio puede surgir más fácilmente. El estado de ánimo puede decaer en algunas personas, especialmente a las que les cueste un poco más volverse a adaptar", describe. 
"Algunos grupos son algo más proclives a tener más ansiedad que otros (no sólo en este periodo postvacacional). Así, las mujeres sufren un estrés laboral percibido mayor que los varones y sobrellevan también más consecuencias, tanto físicas como psicológicas", sostiene. 
Pero se supone que también hay cosas agradables en nuestro trabajo (o en el colegio) para la gran mayoría de las personas, como las relaciones sociales con los compañeros, a los que hacía algún tiempo que no veíamos. "Si estas relaciones son gratas, el proceso de estrés que estamos experimentando se hará más llevadero", asegura.
MAS AFECTADOS
Sin embargo, para otras personas el estrés postvacacional puede afectarles de manera más seria, debido a la acumulación de otros estresores (por ejemplo, problemas de pareja, dificultades económicas, desempleo, enfermedad), señala el especialista. 
También puede afectar más a las personas que no les gusta su trabajo (o su colegio, o instituto), por las razones que sean, que pueden ser muy variadas, por ejemplo: acabaron muy agotadas antes de las vacaciones, tienen o van a tener mucho estrés (laboral o académico) de manera inmediata, están sufriendo acoso psicológico por parte de sus compañeros, se sienten quemados con su trabajo (o sus estudios). 
"Así, un estudiante con problemas de tartamudez que teme sufrir las burlas de sus compañeros (que ya ha sufrido en el pasado) puede sufrir mucha ansiedad ante la vuelta al nuevo curso académico. Los profesores de secundaria que están muy estresados (casi la mitad de estos profesionales sufren altos niveles de estrés), porque tienen serios problemas para controlar la conducta de sus alumnos en el aula, o han sufrido amenazas, tendrán una vuelta al nuevo curso mucho más complicada", ejemplifica. 
En tanto, aclara que las personas que no han descansado porque no pueden tener vacaciones no lo tienen más fácil, ni tampoco las que están desempleadas, o algunas divorciadas, ni las que consumen tranquilizantes desde hace años. "Para estas personas el estrés postvacacional puede suponer un esfuerzo mayor y tener consecuencias más importantes, pudiendo sufrir un incremento superior de sus síntomas de ansiedad, o de depresión, o ambos, que pueden desencadenar en trastornos de ansiedad o del estado de ánimo (depresivos); asimismo, pueden sufrir algún proceso de somatización (dolor, molestias físicas), que podría llegar a generar enfermedades físicas", alerta.
BUENOS CONSEJOS
Para superar el estrés postvacional, así como para prevenir las consecuencias negativas del estrés en general pueden seguirse una serie de cuidados que Cano Vindel resume a continuación. 
*Comenzar el trabajo poco a poco y a ser posible por lo más grato. Conviene usar el tiempo de comer como momento de descanso y ruptura con nuestras actividades profesionales. Es bueno aprovechar la comida para hacer vida social y familiar. 
*Dormir lo suficiente, en torno a ocho horas. 
*Dejar el trabajo en la oficina (tanto los papeles, como las preocupaciones). *La práctica moderada de algún deporte o ejercicio físico ayuda a relajarnos. *La organización del tiempo y de nuestras actividades, estableciendo horarios, es fundamental para poder descansar, no estar preocupados, no sufrir continuos sobresaltos, olvidos importantes, etc. 
*Saber seleccionar actividades cuando no podemos hacer todo. 
*No analizar continuamente los problemas o las alternativas: esto produce ansiedad. El estrés que nos produce un problema o situación depende de las consecuencias que prevemos, pero a veces exageramos las consecuencias negativas (hay que ser realistas y positivos, no hay que magnificar lo negativo). No añadir elementos accesorios al problema. 
*Reforzar las conductas positivas de las personas de nuestro entorno, con aprobación, halagos, sonrisas, pequeños detalles, etc. Corregir las conductas negativas de las personas de nuestro entorno, dándoles la información a tiempo y nuestra desaprobación, pero sin broncas, sin culpas, ni otros castigos. *Practicar la relajación con cierta asiduidad en los momentos en los que nos encontramos peor, dedicándonos algún tiempo a nosotros mismos. 
*Leer algún libro bueno de autoayuda para aprender a pensar bien, eliminando algunos pensamientos erróneos, ideas irracionales, etc., que nos estresan. Exponerse poco a poco a las situaciones que tenemos pánico. 
*Aprender a decir no, practicar nuestras mejores habilidades sociales, etc.

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