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Ciencia y Salud
De Papá Noel a Pokemon Go
23.12.2016 | Qué revelaron los estudios científicos más singulares del año. Una selección realizada por la prestigiosa revista ‘The BMJ’ para su edición especial de Navidad.

Papá Noel no recompensa a los niños en base a cuán bien se portaron durante el año. Por lo menos así lo postuló un estudio que sugiere que la visita de ‘Santa’ en realidad depende de la situación de postergación socioeconómica de los pequeños.

Según este trabajo, los niños internados en hospitales de las zonas más carenciadas son los menos propensos de todos a recibir la ansiada visita.

El equipo de investigadores de Reino Unido y Estados Unidos se propuso determinar qué factores influyen en el hecho de que Papá Noel visite o no a los niños en los hospitales el día de Navidad.

Para ello encuestaron a todos los hospitales de Reino Unido que tuvieran salas de pediatría con el objetivo de saber si Santa Claus había visitado el lugar en la Navidad de 2015.

Luego hicieron una correlación entre este dato y las tasas de ausentismo en la escuela primaria, las tasas de encarcelamiento entre jóvenes de 10 a 17 años, la distancia entre el hospital y el Polo Norte y la postergación socioeconómica.

Así, observaron que Papá Noel había visitado la mayoría de las salas pediátricas de los cuatro países: 89% en Inglaterra, 100% en Irlanda del Norte, 93% en Escocia y 92% en Gales.

Sin embargo, las posibilidades de que él no las visite fueron significativamente mayores en las salas ubicadas en áreas con altas privaciones socioeconómicas.  Como contrapartida, no hubo correlación con el ausentismo escolar, las tasas de encarcelamiento ni la distancia con el Polo Norte.

Si bien los investigadores no pueden explicar por qué existe esta asociación, sugieren que una posible teoría es que Papá Noel se ve forzado a mantener la inequidad existente, ya que no se le permite ‘por contrato’ cambiar el estatus socioeconómico de nadie.

“Según nuestro conocimiento, este es el primer estudio que derriba el mito de que Santa Claus visita a los niños en base a su conducta y sugiere que la privación socioeconómica juega un rol mayor”, afirman los autores del trabajo, quienes para finalizar reflexionan: “Ya sea que haga falta rever el contrato de Santa o que se deban contratar Santas locales en las áreas de difícil acceso, lo que nosotros queremos es que todos los niños sean felices esta Navidad”.

EL EFECTO ANGELINA

El editorial que firmó en 2013 Angelina Jolie en el New York Times, en el que hablaba de la doble mastectomía a la que decidió someterse para disminuir el riesgo de padecer cáncer de mama, generó un significativo incremento del testeo genético al que se sometieron las mujeres norteamericanas, aunque no hubo un cambio notable en las tasas de mastectomías, según otro de los estudios publicados en la edición navideña de ‘The BMJ’.

Al hacer público su caso, Jolie instó a las mujeres a considerar el testeo genético de BRCA (BRCA1 y BRCA2 son los dos genes que aumentan el riesgo de que una mujer padezca cáncer de mama o de ovario si se encuentran alterados).

“Los resultados sugieren que los anuncios de las celebridades pueden influenciar el uso de los servicios de salud, pero pueden no ser eficaces para llegar a los grupos que se encuentran en mayor riesgo de la enfermedad en cuestión”, explicaron los investigadores.

Los autores del trabajo apuntan que, como se trata de un estudio observacional, no se puede llegar a conclusiones firmes sobre causa y efecto. Sin embargo, sostienen que sus hallazgos ponen de manifiesto que los anuncios bien hechos por figuras de alto perfil público “pueden aumentar la concientización y el uso de cuidados preventivos entre audiencias grandes y variadas, aunque su habilidad para alcanzar subpoblaciones específicas pueda ser limitada”.

OLOR DEL ESPARRAGO

Otro de los estudios que incluye la publicación británica en su número de Navidad se refiere al origen genético de la capacidad de percibir el olor fuerte y característico que se produce en la orina luego de comer espárragos.

El equipo dirigido por investigadores de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard cree que los factores genéticos son importantes a la hora de percibir este aroma. En concreto, descubrieron cientos de variantes en los genes implicados en el sentido del olfato que pueden estar vinculadas.

En el estudio participaron 6.909 hombres y mujeres de origen europeo-americano a quienes preguntaron sobre su experiencia en el inodoro después de comer espárragos. El 40% de los participantes reconoció que podía oler un aroma particular, pero el 60% dijo ser incapaz. Los miembros de ese grupo parecían sufrir una especie de anosmia (la pérdida del sentido del olfato) en lo que respecta al espárrago.

Los investigadores descubrieron 871 variaciones genéticas particulares en el cromosoma 1 asociadas con esa incapacidad para oler los espárragos en la orina. Estas variantes genéticas aparecieron en varios genes diferentes responsables del sentido del olfato.

También encontraron que una mayor proporción de mujeres fueron incapaces de detectar el olor, en comparación con los hombres, a pesar de que ellas acostumbran a identificar de forma más precisa y consistente los olores.

Curiosamente, los investigadores sugieren que este resultado inesperado puede ser debido a que algunas mujeres sean más pudorosas a la hora de hablar de lo que ocurre en el baño, o porque podrían ser menos propensas a notar un olor inusual debido a su posición durante la micción.

La muestra se centra en personas de ascendencia europea, por lo que no se sabe si las mismas variantes genéticas predicen la anosmia de los espárragos en otros grupos étnicos. El equipo cree que se necesita más investigación para entender por qué estos alimentos producen un olor particular, y qué presiones selectivas darían lugar a una predisposición genética tan importante como ser capaz de oler o no los metabolitos.

DISFRUTAR PARA VIVIR MAS

Un disfrute de la vida sostenido durante muchos años en la vejez se asocia con una mortalidad más baja, de acuerdo con un cuarto estudio publicado en ‘The BMJ’.

Cuanto más largo sea el período de disfrute reportado por la persona, menor es el riesgo de que ésta muera, revela el trabajo.

Los investigadores del University College London decidieron evaluar si los registros de disfrute de la vida repetidos durante un período de varios años podrían tener un vínculo más fuerte con la mortalidad que cuando ocurre por única vez.

Para ello, estudiaron durante varios años el nivel de disfrute de la vida de 9.365 hombres y mujeres mayores de 50 años y analizaron las estadísticas de mortalidad de ese grupo casi una década después.

Entre los factores de bienestar, los científicos incluyeron la riqueza, la educación, los problemas de salud y el estado de ánimo. Entre las personas con un alto nivel de disfrute se encontraron las mujeres, los casados, bien educados, ricos, jóvenes y con empleo.

Durante el periodo de seguimiento, los investigadores observaron que la mortalidad era progresivamente más alta entre las personas con menor nivel de bienestar. Por ejemplo, entre las personas que reconocieron haber disfrutado durante más tiempo de la vida el riesgo de muerte se redujo un 24% con respecto al grupo que había gozado menos.

Los investigadores de este estudio señalan que no se pueden extraer conclusiones causales. No obstante, dicen que estos resultados “agregan una nueva dimensión a la comprensión de la significación del bienestar subjetivo para los resultados físicos de la salud documentando una asociación de la dosis-respuesta con bienestar sostenido”.

UN JUEGO LIMITADO

El videojuego Pokémon Go mejora el nivel de actividad física entre los adultos que lo utilizan, pero el efecto es moderado y no se mantiene en el tiempo. Esta fue la conclusión de otro de los curiosos estudios publicados en el especial de Navidad de ‘The BMJ’.

Los resultados mostraron que el promedio de pasos diarios aumentó en 955 durante la primera semana tras la instalación del juego, el equivalente a la mitad de la recomendación de actividad física que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las siguientes semanas, los investigadores observaron una reducción gradual del número de pasos, y este efecto directamente desapareció luego de seis semanas de jugar al Pokémon Go.

El juego de realidad aumentada proyecta imágenes sobre el mundo real, mediante el uso de un Smartphone, y alcanzó más de 500 millones de descargas desde su lanzamiento en julio último.

Debido a que se había sugerido que el juego podía aumentar la actividad física y promover la salud pública porque incentiva a caminar, los investigadores de la Universidad de Harvard buscaron determinar si realmente esto era así.

Para llevar adelante el estudio, encuestaron a 1.182 participantes de entre 18 y 35 años que usaban iPhone 6.

Luego se analizaron los datos a partir de la grabación automática del conteo de pasos de los participantes y se estimó el cambio que hubo en el promedio de pasos diarios luego de la instalación del juego.

“Nuestros resultados indican que el impacto sobre la salud del Pokémon Go puede ser moderado. Si bien incluso pequeñas cantidades de ejercicio físico pueden ser importantes para el estado de salud, el aumento de los pasos gracias al Pokémo Go -al igual que con tantas otras intervenciones de actividad física- no se mantuvo en el tiempo”, advierten los autores.

Sin embargo, se muestran optimistas: “Lo que descubrimos es que en un período de seis semanas se puede hacer mucho para incrementar la actividad física y sólo debemos ser más creativos a la hora de buscar formas de llegar a la gente para que siga ejercitándose”.

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