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Ciencia y Salud
Asignatura pendiente: aumentó el consumo de alcohol entre jóvenes de 14 años o menos
11.12.2016 | Así se desprende de un informe presentado la semana última por el Ministerio de Salud de la Nación y Unicef. Alertan sobre los riesgos de salud aparejados al consumo excesivo de bebidas alcohólicas y proponen cinco medidas para hacerle frente a la problemática.

El alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida por estudiantes de todo el país, tanto entre los varones como entre las mujeres, en los grupos de 15 y 16 años y en el de 17 y más. Los datos se desprenden del informe "Situación de salud de las y los adolescentes en la Argentina", presentado la semana última por la subsecretaria de Atención Primaria da la Salud de la cartera sanitaria nacional, Dora Vilar de Saráchaga, y la representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en la Argentina, Florence Bauer.

"En el caso del consumo reciente y actual de alcohol en estudiantes de 14 años o menos, se muestra una tendencia ascendente durante los últimos cinco años", afirman los autores del documento, aunque aclaran que "el análisis de tendencia en el último quinquenio (2009-2014) pone en evidencia que, en términos generales, el valor de la prevalencia del consumo de bebidas alcohólicas entre los estudiantes secundarios se mantuvo estable".

El trabajo pone en evidencia cifras preocupantes: 7 de cada 10 estudiantes consumieron alcohol alguna vez en la vida; 6 de cada 10 consumieron esta sustancia en el último año; mientras que la mitad de los adolescentes declaró haber consumido bebidas alcohólicas durante el último mes. "Esto implica que más de 1.116.000 estudiantes consumen alcohol actualmente", subrayan.

Por otra parte, el estudio apunta que varones y mujeres consumen bebidas alcohólicas en proporciones similares y que la combinación de esta sustancia con las llamadas "bebidas energizantes" se transformó en una lamentable tendencia, cada vez más extendida entre los jóvenes.

"El 81,6% de los estudiantes que declaró haber consumido bebidas energizantes en los últimos 30 días, lo hizo en forma combinada con alcohol", precisan.

Según detallaron, la finalidad del informe es contribuir al desarrollo de políticas integrales para la mejora del acceso a la salud y la calidad de vida de este grupo etario.

PROBLEMA A FUTURO

En tanto, datos de la Secretaria de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) indican que el consumo de alcohol en adolescentes de entre 12 y 15 años aumentó un 92,6% entre 2001 y 2011. 

En general, la ingesta se inicia a los 13 años y continúa con sesiones de excesos en las denominadas "previas", que son reuniones con amigos antes de ir a los boliches y en las que las bebidas alcohólicas son las protagonistas. 

Esto es particularmente alarmante, ya que diversas estimaciones refieren que entre el 10 y el 15% de las personas que consumen alcohol desarrollará alcoholismo.

"Consumir en exceso contribuye a formar un hábito adictivo e interfiere con el desarrollo de algunas estructuras del cuerpo y del cerebro, afectando la salud futura de nuestros jóvenes", explica el doctor Eduardo Kalina, máster en Adicciones y director médico del Instituto de Psiquiatría Psico-Neurobiológica Brain Center. 

"Otro de los riesgos ocurre cuando luego de haber bebido conducen automóviles: una combinación explosiva", insiste.

El consumo excesivo de alcohol lleva aparejados riesgos graves de salud a largo plazo, como enfermedad cardiovascular, cirrosis, cáncer y adicción, pero éstos son peligros que el joven no asume como propios: "sienten que son inmortales, que difícilmente les va a suceder algo, y que eventualmente es un daño lejano y futuro. Sin embargo, es el camino necesario para comenzar a desarrollar la adicción", reflexiona Kalina.

EL ROL DE LOS ADULTOS

Muchos padres encuentran dificultades para controlar estas conductas en sus hijos. Incluso ellos mismos indirectamente las promueven cuando se jactan de la cantidad de vino o champán consumido en un encuentro familiar o entre amigos y validan su ingesta construyendo una asociación insalvable entre el bebedor excesivo y la diversión. 

"No debemos olvidar que los chicos son permanentes imitadores y frente a ellos tenemos que ser coherentes con nuestras conductas y transmitir y educar sobre la base de hábitos saludables, no de los otros. "Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago", es un inductor por excelencia", afirman desde Brain Center.

En opinión de Kalina, "si bien un consumo moderado de alcohol es considerado una práctica social y no es necesariamente dañino para el cuerpo, los perjuicios que la ingesta abusiva puede ocasionarle a una persona son ampliamente superiores a los aparentes beneficios, y es preciso estructurar una serie de medidas que contribuyan a desalentar el consumo en exceso, tanto en los adultos como en los jóvenes".

CINCO MEDIDAS

Frente a esta situación, y en respuesta al interrogante de cómo hacerle frente al consumo abusivo de alcohol, tanto entre jóvenes como adultos, el director médico de Brain Center propone cinco medidas efectivas:

1. Aumentar los impuestos a las bebidas alcohólicas. En el plano internacional, se vio que un aumento de un 10% en el precio del alcohol generaba una reducción del orden del 7% en el consumo. Por ejemplo, hoy en nuestro país el vino no paga impuestos y si lo hacen otras bebidas mucho más nobles como el agua embotellada: un claro ejemplo de mensajes contradictorios e inductores del consumo.

2. Prohibir las publicidades. Con el antecedente del cigarrillo, se propone evitar que haya publicidades que tengan a las bebidas alcohólicas como protagonistas, ya sea en la vía pública o en los medios masivos de comunicación. Esta iniciativa ya está siendo implementada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que acaba de promulgar una ley que limita de manera contundente la publicidad en la vía pública.

3. Controlar el consumo de alcohol en la vía pública. Si bien la Ley Nacional de Lucha Contra el Alcoholismo (Nø 24.788 /97) prohíbe expresamente el consumo en la vía pública, esta medida no siempre se cumple. Beber alcohol en la vía pública puede generar cambios conductuales, desinhibición e intoxicación, aumentando el riesgo de que se produzcan altercados, accidentes y episodios violentos en general.

4. Adelantar el horario de ingreso a los boliches. En parte, los jóvenes consumen tanto alcohol porque tienen tiempo para hacerlo. Se reúnen cerca de la medianoche y durante 2 a 3 horas se dedican a ingerir alcohol esperando que se habilite el ingreso a los locales bailables. Si el horario de inicio de la actividad de los boliches se adelantara por ley a las 23 o a las 0 horas, se reduciría notablemente el consumo, generando menos peleas, agresiones y accidentes de tránsito, y se estaría desalentando la ingesta de alcohol en exceso.

5. Controlar enérgicamente que no se venda alcohol a menores. Este punto también está contemplado en la citada ley, pero su incumplimiento está prácticamente generalizado. En otros países, todos los comercios exigen la presentación de identificación que acredite la edad. En la Argentina, chicos de 13 ó 14 años pueden acercarse a los negocios y comprar alcohol sin ningún requisito; inclusive suelen pedirlo por teléfono/delivery a quioscos que trabajan ilegalmente y no les solicitan la exhibición de documento alguno.

Con un endurecimiento en las penas por incumplimiento, el primer eslabón, que es la obtención del alcohol, estaría bloqueado y la edad de inicio de consumo se retrasaría, lo que es un objetivo primordial en materia de prevención del alcoholismo. De hecho, el gobierno de la Ciudad también está trabajando en este aspecto, generando campañas en medios digitales y vía pública para chicos de 10 a 14 años.

"Con la implementación de estas cinco medidas, que para instrumentarlas se requiere el compromiso de las entidades gubernamentales y de la sociedad en su conjunto, sobre todo para normatizar su cumplimiento, el consumo de alcohol se vería reducido sustancialmente, contribuyendo a que se produzcan muchos menos accidentes automovilísticos y domésticos, a disminuir las peleas y agresiones en la vía pública ocasionadas por el elevado consumo, y a reducir el desarrollo de conductas adictivas y de enfermedades asociadas a la ingesta excesiva de alcohol", concluye el experto.

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