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Espectáculos
"Obra de Dios", una comedia con Humberto Tortonese
El Topoderoso bajó a la Tierra
16.01.2017 | En la versión porteña de Elio Marchi, entremezclados entre los "nuevos mandamientos", aparecen apuntes sobre la realidad argentina y mundial
Por Juan Carlos Antón

"Obra de Dios" de David Jaberbaum. Versión: Elio Marchi. Dirección: Gustavo Zajac. Escenografía e iluminación: Gonzalo Córdova. Vestuario: Renata Schussheim. Actores: Humberto Tortonese, Roberto Peloni y Agustín Corsi. Maipo (Esmeralda 449).


Humberto Tortonese aparece en medio del escenario y el público ya se ríe. Lo quieren, van a festejarle todo, van a reírse aunque lo que pase allá arriba no siempre lo merezca. Y Tortonese apela a todo su oficio, moldeado entre Parakultural, Gasalla, La Negra Vernaci y tantos espectáculos para hacer lo que mejor sabe. Es hipnótico, no cansa, a pesar de que los chistes que tenga que contar -sobre Dios o Sodoma y Gomorra- suenen por momentos envejecidos, pensados para otro público, el norteamericano, que la adaptación excesivamente respetuosa del original quiso, o debió, mantener.

Quizá no quedaba otro remedio, pero la sensación es que si la idea era hacer estallar la platea, lograr algo más que brindar un buen rato, muchas otras decisiones deberían haberse tomado en la versión argentina de "Obra de Dios" dirigida por Gustavo Zajac. Más teniendo en cuenta que el material con el que se cuenta es riquísimo en talento, empezando por el plantel actoral -deliciosos los tres-, la vestuarista Renata Schussheim y el escenógrafo e iluminador Gonzalo Córdova.

Lo cierto es que en este tipo de producciones, nunca se sabe con cuánta libertad se cuenta. Viene un texto de afuera y se lo "adapta" para tratar de repetir aquí lo que se logró allá. En este caso, el original de Broadway ("An Act of God") fue escrito por el autor especializado en humor David Javerbaum -ganador de una docena de premios Emmy-, a partir de su propia cuenta de Twitter *TheTweetOfGod. Siempre en clave de humor, tratando de bajar a la Tierra al Todopoderoso, Javerbaum apela a lo que aprendió de su tradición judía y gay para dar vida a ese Ser que viene a contarnos a los espectadores que los Diez Mandamientos ahora son otros.

En Broadway, Dios tomó para encarnarse a dos actores exitosos, el talentoso Jim Parsons de la serie "The Big Bang Theory", quien la estrenó en 2015, y el siempre preciso Sean Hayes, protagonista de "Will and Grace". Dos actores gay -aunque esa característica no los defina como intérpretes, por supuesto- que lograron entrar al "mainstream", al igual que Humberto.

VERSION PORTEÑA 

En la versión porteña de Elio Marchi, entremezclados entre los "nuevos mandamientos", aparecen apuntes sobre la realidad argentina y mundial. Y entonces la platea agradece los comentarios acerca de la "farándula" nacional, -de hecho todas las frases dedicadas a la "celestial" Mirtha Legrand resultan las más efectivas-.

Sin embargo, la cosa se pone un poco tediosa al embarcarse en múltiples referencias religiosas que están bien alejadas del espectador promedio local: por ejemplo las referidas al Libro de Job, que pueden tener eficacia en un contexto más judío y por supuesto norteamericano.

En suma, la decisión que se tomó es ir por el lado de los lugares comunes, sin bandearse. Entonces, ya lo sabemos, "los políticos son todos ladrones", "la farándula es una banda de egocéntricos" y "el conurbano, sobre todo Moreno, un lugar muy inseguro".

Docenas y docenas de frases ya escuchadas hace años en el mismo Maipo de parte de Enrique Pinti miles de veces. Generan risas y sonrisas y algunos aplausos pero ya no conmueven ni provocan pensamiento. En definitiva, de Dios y sus obras bien podría esperarse un poquito más.

Calificación: Buena
 

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