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Ciencia y Salud
Cómo evitar que las migrañas comprometan la calidad de vida
06.01.2017 | El control médico es fundamental para prevenir que ciertos hábitos diarios o el mal uso de analgésicos empeoren los dolores de cabeza. Es clave que el paciente tenga una participación activa en el tratamiento preventivo.
Por Agustina Sucri


Aproximadamente el 15% de la población mundial sufre migrañas, en su mayoría mujeres de entre 20 y 40 años. Pero hay hábitos saludables de la vida diaria que son importantes incorporar para prevenirlas. Los estados emocionales como la depresión, ansiedad o el estrés colaboran en su agravamiento. 

 "Cuando una persona comprende el diagnóstico de migraña, puede asumir un rol activo para controlar el dolor de cabeza", afirma la doctora María Teresa Goicochea, médica neuróloga de Fleni.

La migraña está vinculada con una predisposición biológica del cerebro que hace que los que la padecen sean más sensibles a estímulos externos (luz intensa, cambios de temperatura, olores) o internos (hormonas, emociones, cansancio, hidratación) ante estos estímulos la respuesta del cerebro es mediante el dolor y otros síntomas. 

"Si el episodio de dolor de cabeza no se la trata, puede alcanzar una intensidad severa y durar hasta horas o días", agrega. 

Para prevenir que las migrañas se agraven la especialista recomienda:
* No saltear las comidas y no realizar ayunos prolongados
* Tomar al menos 2 litros de agua por día
* No consumir alcohol ni cafeína en exceso (más de 3 pocillos de café por día)
* Realizar actividad física: caminatas, natación o el ejercicio que se prefiera
* No realizar cambios abruptos en la cantidad de horas de sueño
* Manejar el estrés
* Practicar técnicas de relajación y meditación
* Llevar un registro de cuando aparecen los dolores y la medicación que se usa (Diario de cefaleas).

LAS HORMONAS
Aproximadamente dos tercios de los afectados por migrañas son mujeres en edad reproductiva, de entre 20 y 40 años y lo habitual es que sufran "migrañas episódicas", es decir, por lo menos dos a cuatro episodios al mes. 
"Las hormonas pueden provocar fluctuaciones en la frecuencia de los dolores", explica Goicochea. De hecho, la migraña puede aparecer en los días previos al período menstrual o durante la toma de anticonceptivos o que recién se manifiestan después del embarazo o la menopausia ya que varía a lo largo de los años. 
 "Tomar medicación analgésica 15 o más días al mes puede aumentar el dolor de cabeza y agravar migraña", afirma la especialista. De aquí la importancia del control sobre la medicación y la frecuencia con la que se usa. 
En 2008, Fleni realizó un estudio entre sus pacientes donde identifico que en los 100 pacientes estudiados 70 tenían cefalea agravada por uso en exceso de analgésico.
Cuando los episodios de migraña son muy severos o muy frecuentes y afectan la calidad de vida de los pacientes, la consulta con el médico es clave ya que éste podrá evaluar qué tratamiento preventivo utilizar según el tipo de dolor y los antecedentes de cada persona. 
Estos tratamientos pueden consistir en tomar medicación preventiva diariamente por algunos meses para disminuir frecuencia y severidad de la migraña, la aplicación de toxina botulínica o bloqueos con un anestésico en múltiples puntos craneanos también son una opción para el mejor control de la migraña. En cada caso es el médico quien define conjuntamente con el paciente el tratamiento más recomendable.

EL ROL DE LA ALIMENTACION
Por su parte, el doctor Lucas Bonamico, neurólogo del Centro Integral de Dolor de Fleni, explica que el "cerebro migrañoso" emite señales dolorosas a través de sustancias endógenas (neuropéptidos) que producen una vasodilatación dolorosa localizada en arterias de las meninges. Asimismo, señala que si bien quienes sufren migraña son sensibles al estrés físico y emocional, cambios en ritmo de sueño, exposición a luz brillante, sustancias alimenticias, ayuno y hormonas (en el caso femenino), todos estos son desencadenantes de eventos pero no la causa, ya que la misma es previa. 
En esa línea, el profesional sugiere que ocuparse de los factores desencadenantes permite reducir el número de episodios a lo largo del año. Así, recomienda tener en cuenta ciertas cuestiones como: 
* Períodos de ayuno: es crítico en los pacientes con cefalea. Los pacientes en la consulta manifiestan que no almorzaron a tiempo y empiezan con dolor pasadas las 13hs, y más aún si el desayuno es bajo o nulo (con mayor frecuencia en población escolar/universitaria). Es común de observar en las fiestas del día del Perdón en colectividad judía, así como en Ramadán en la colectividad árabe, los pacientes migrañosos, que cumplen el ayuno riguroso, padecen severos episodios con ingreso a guardias por dolor náuseas y vómitos.
* Hidratación: mínimo 1 litro y medio, a 2 litros diarios, y en especial en verano.
* Alimentos proclives a desencadenar migraña: Los más reportados son quesos añejos (como el Cheddar), ya que poseen en exceso "tiramina", un aminoácido participante en neuropéptidos asociados al ciclo migrañoso; alcohol (distintos alcoholes y según cantidad), como vasodilatador y donante de óxido nítrico, es molécula productora de cefalea. Hay personas que saben exactamente qué tipo de alcohol se los causa (vino blanco, tinto, espumante), tanto mejor para evitarlo. Abstinencia o exceso de cafeína. Curioso de ver en algunos sujetos: en la semana toman 5 o 6 cafés diarios, el fin de semana lo suprimen y aparece cefalea por falta de cafeína. Los conservantes como el glutamato monosódico, frecuente en comida china, salsa de soja y otros alimentos, en exceso es reportado cómo causante de dolor. Nitritos y nitratos, presentes en conserva de fiambres, salchichas, tocino, para dar color, es precursor de óxido nítrico y puede también estar presente en salsas "listas" y encurtidos. Chocolate en exceso (porque contiene el aminácido tiramina). 
Entre los alimentos con menos fundamentos científicos, se encuentran las nueces, cítricos, tomate y trigo. En forma individual, algunas personas reportan sustancias que les producen dolor, por lo que las evitan aún no siendo las mencionadas anteriormente.
Durante el verano, en especial en las vacaciones, ocurren varios de los precipitantes de migraña: se producen cambios en el ritmo del sueño, estrés emocional por el fin de año, suele consumirse alcohol de varios tipos en exceso e ingesta copiosa de alimentos inhabituales. Por lo tanto, es aconsejable evitar estas situaciones para evitar los molestos episodios.

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