"UN DIA EN FAMILIA" ES UNA PELICULA DEL DIRECTOR HIROKAZU KORE-EDA

Entrega sabia y emotiva

Un ritmo pausado, pero no quieto, actuaciones de primer nivel y un final agridulce que enfatiza la continuidad y el aporte de las cabezas paternas a la eternidad familiar caracterizan un filme de visión imprescindible.

Ficha técnica:
"Un día en familia" (En japonés: Aruitemo aruitemo. En inglés: Still walking). Japón, 2008. Dirección y guión: Hirokazu Kore-eda. Fotografía: Yutaka Yamasaki. Música: Gonchichi. Actores: Hiroshi Abe, Yui Natsukawa, Kazuya Takahashi y Shohei Tanaka. Presenta: Ifa. Duración: 110 minutos. Calificación: para todo público.

El tema de la familia continúa siendo un punto de inflexión, donde todo comienza y todo termina. Pero encontrar una familia como la que muestra el director Kore-eda, tan igual a la nuestra, a pesar de ser de la remota Japón, sorprende. Seres donde la ternura y la crueldad conviven, tan cerca nuestro.

Así la familia revela las frustraciones que ocasiona la muerte, el dolor que aún puede provocar una infidelidad de más de cincuenta años o la envidia y la competencia que continúa separando a los hermanos, uno vivo, el otro muerto.

Un padre jubilado pero queriendo demostrar aún que tiene fuerzas para trabajar y permanecer en el respeto de la gente. Una madre celosa aún del cariño de sus hijos. El recuerdo de un hijo muerto, suerte de modelo imposible de derribar y un nuevo niño, el hijo de la esposa viuda, casada con el hijo sobreviviente, que provoca la amarga reflexión de su madre, "siempre lo tratan como un extraño".

EMOCIONES

Filme de emociones, de silencios, de odios imposibles de pensar (la venganza de la madre del hijo muerto y el amigo que sobrevivió a la tragedia) se hilvanan en una cadena sutil.

El gran director Yasujiro Ozu ("Historias de Tokio") no tuvo hijos biológico, pero sí otros que siguen sus huellas temáticas o de estilo, cuando por ejemplo tocan el tema de la familia, Miyasaki, Doris Dorrie ("Cerezos en flor"), Naomi Kawaba ("El secreto del bosque"), que como este singular Kore-eda ("After life") es capaz de tratar los delicados lazos que las unen y desunen y el complejo y agudo problema de la vejez.

Un ritmo pausado, pero no quieto, actuaciones de primer nivel y un final agridulce que enfatiza la continuidad y el aporte de las cabezas paternas a la eternidad familiar caracterizan un filme de visión imprescindible.