"Hoy todos decidieron llenar el tanque"
La diferencia en el precio y los rumores sobre escasez de combustible provocaron nerviosismo y largas colas en los surtidores de YPF. En algunos puntos, apareció el temido cartel de ventas restringidas.
Como suele ocurrir con el dólar, la sensibilidad del argentino promedio está a flor de piel cuando los rumores sobre el aumento o la escasez de las naftas se multiplican. Ayer las grandes estaciones de servicio YPF de la ciudad de Buenos Aires lucieron como en las viejas épocas: colas de hasta cien metros y la voluntad firme del cliente de no marcharse hasta llenar el tanque.
"La demanda aumentó mucho, ahora todo el mundo llena el tanque", narra a La Prensa el encargado de la estación ubicada en Independencia y Jujuy. Las razones abundan, pero dos resultan fundamentales: cierta paranoia hija de las noticias vistas en televisión y la decisión de ahorrar unos pesos cargando al precio oficial.
Este último punto no es menor para la billetera del conductor. La nafta Fangio XXI de YPF cuesta 4,012 pesos, y 3,247 la Súper, contra los 4,149 de las premium Shell -en algunas la Big Power llega a comercializarse a 4,24 pesos el litro, mientras que la súper está a 3,499 pesos-. En la Petrobras del barrio de Once la Podium se ubicaba en 3,999 pesos, y la súper a 3,299 pesos.
En el barrio de Barracas la cola de autos se extiende a lo largo de casi una cuadra. Resignados, los automovilistas comentan que "vine porque no tenía una gota y aprovecho para llenar el tanque por lo que están diciendo de la escasez". En las estaciones oficiales también juega un rol importante el descuento para socios del Automóvil Club Argentino (ACA), que es del 5%.
El ritmo nervioso de las YPF, con el señuelo del precio oficial, se impone en toda la urbe, más allá del poder adquisitivo de los vecinos. El rumor ha echado a andar y siempre depara comentarios catastróficos: "En la YPF de Casa Amarilla, sobre la avenida Almirante Brown, pusieron el cartel de venta restringida".
La realidad puede ser bien diferente. El encargado de la estación niega la versión, aunque sí confirma que el abastecimiento se ha reducido de manera considerable. "Antes nos mandaban 21.000 litros por día y ahora 5.000. Pero si vemos que nos quedamos cortos, en una hora nos mandan un camión. Nuestro proveedor es de La Matanza".
Las estaciones porteñas tienen también otro imán, atraen a los clientes del conurbano, cuyo mercado de combustibles se ha disparado considerablemente. "En la provincia algunos pagan la nafta hasta 4,30 pesos, entonces vienen acá y se arman colas", explican en La Boca.
Así las cosas, no habría motivos para la angustia. Pero hay otros escenarios posibles. "Nos mandan mucho menos nafta que antes -cuentan en Independencia y Jujuy-, y además es YPF la que controla todo el abastecimiento, ellos deciden, no podemos hacer nada. Hasta la temperatura del tanque controlan, con eso te digo todo".
EN LAS ANTIPODAS
Ritmo cansino en los playeros, pocos autos, tranquilidad. El panorama en las estaciones de servicio que no sostienen el precio oficial se ubica en las antípodas de lo observado en las YPF. El mercado en alza ha hecho que Shell y Petrobras no sufran el embate de los clientes. Son los mismos de siempre pero, aunque pagando más, también llenan el tanque.
Los empleados de una estación Shell ubicada en San Telmo escapan a la presencia periodística. Sin embargo, al amparo de un surtidor, brindan sus argumentos: "Las estaciones grandes, oficiales, siempre vamos a tener. La realidad es que desde noviembre aumentó un peso, y los salarios no suben".
Los precios en estas empresas distan de ser parejos. Al taxista le brillan los ojos cuando percibe que pagó a 4,24 pesos en algún otro barrio porteño la misma Big Power de Shell que en Paseo Colón y Estados Unidos se vende a 4,149 pesos. Su reflexión sobre el desabastecimiento es contundente: "Si querés pagar, nafta tenés".
Cemento despoblado, playero tomando fresco. La Petrobras de Rivadavia y Urquiza no tiene clientes.
"Recién había cola -dice el empleado-. Acá no falta nafta, pero la venta está un poco más movida. La gente llena el tanque".
El cartel exhibe levemente más barata que YPF la nafta premium, pero todos saben que el bolsillo del caballero y la cartera de la dama le apuntan a la súper, y ahí la diferencia es de cinco centavos a favor de la ex petrolera estatal.
Al caer la jornada le queda al conductor la sensación de haber ahorrado unos centavos que a futuro bien pueden ser pesos. La incertidumbre, sin embargo, permanecerá. Y entonces, tal vez, las colas vuelvan a repetirse.
